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lunes, 7 de noviembre de 2016

Battambang y el Centro de acogida de Tahen

Días 15 a 24 de octubre  

Merece la pena adentrarse en esta ciudad con vestigios del pasado colonial francés, segunda ciudad en importancia de Camboya. En el fin de semana de nuestra llegada, la ciudad estaba en fiestas, con carreras de remeros en el río, con ambiente de verbena a lo largo de toda la ribera, que luego desaparecería al llegar el inicio de semana.

En Battambang pudimos colaborar unos días con uno de los proyectos que el equipo de Kike Figaredo desarrolla aquí. Descubres otra realidad más dura, la que vive gran parte de la población de Camboya. Nos hubiera encantado estar más tiempo con ellos porque la experiencia fue genial.
Esta entrada está dedicada a todos los voluntarios que dedican su tiempo día a día en Camboya para ayudarles a recuperar un futuro.

Contactamos con Kike y su equipo gracias a Mónica Cuesta de la ONG de "Por la Sonrisa de un Niño", como os comentamos en la entrada de Phnom Penh, aunque otros amigos nos habíais hablado de Kike y su obra, especialmente Chema Caballero, de la ONG DyEs. Es curioso la cantidad de gente que se puede llegar a entrelazar en las redes sociales, las de siempre, no las de internet, a muy pocos puntos de contacto y a través de las que se pueden hacer muchas cosas buenas. A Mónica la conocimos por un amigo común, Enrique Cano, un compañero de trabajo que había coincidido con ella en su época anterior. Fijaros como sigue la madeja. No dejéis de ver los enlaces a estas ONG que os hemos puesto. ;-)).

Silla de ruedas Mekong
El compromiso de Kike con la gente, y con Camboya en especial, viene de lejos cuando empezó a trabajar en 1985 en los campos de refugiados camboyanos en Tailandia durante la guerra civil, sin haberse firmado el tratado de paz todavía. Es muy conocido por el diseño la silla de ruedas tipo Mekong, especialmente adaptada al terreno y fácil de fabricar y de reparar, con la que los discapacitados principalmente afectados por las minas antipersona y la polio han conseguido movilidad y, lo más importante, recuperar su dignidad ya que con la silla se les abre un mundo de posibilidades que hasta ese momento no veían accesibles. Pero Kike, jesuita asturiano, actual Prefecto Apostólico de Battambang y Presidente de Cáritas Camboya, a través de S.A.U.C.E. ONG también tiene otros proyectos relacionados con la salud y con la educación, que era lo que nos interesaba conocer especialmente.

Instalaciones del Centro de Acogida
De los proyectos que tienen en la zona, pudimos colaborar en el Centro de Acogida de Tahen, un pueblo a doce kilometros de la ciudad de Battambang, compartiendo con los chicos unos días de limpieza de las instalaciones antes del inicio del curso escolar. Es fascinante ver cómo los chicos son felices con muy poco. Como decía uno de ellos "aquí estamos muy bien, comemos mucho" porque la realidad en Camboya es que muchos niños y jóvenes no comen más que una vez al día. O no van al colegio porque en su casa los ingresos son muy reducidos y, por tanto, trabajan ya que sus padres no entienden que estudiar es mejor a largo plazo para ellos. La filosofía camboyana es vivir al día, nos decían los voluntarios. Son una población muy joven porque las guerras y el genocidio de Pol Pot diezmó la población. Durante este genocidio la cultura fue una de las primeras cosas que se intentó suprimir, asesinando maestros, personal sanitario, intelectuales y cualquier persona que pudiera pensar y ayudar a pensar a la población. También hay mucho alcoholismo, sobre todo entre los hombres, por lo que los niños no crecen en un entorno que les incentive a estudiar y mejorar sus condiciones de vida.

Estos, y otros peores, son los problemas que día a día tienen que manejar los miembros de los proyectos de integración y escolarización que trabajan en la zona de Battambang, recorriendo caminos de tierra que se inundan en muchas ocasiones como nos comentó Cosme Colmenero, responsable del proyecto Aubrum, a través del cual se han construido varios centros escolares en la zona allí donde se percibía demanda y el gobierno no llegaba, involucrando a la comunidad en la vida y la gestión de estas escuelas, para que la vivan y la sientan suya y consiguiendo, en algunos casos, que la gestión pase a ser estatal. En una sociedad que “se está reconstruyendo” pudimos comprobar el resultado de que las diferentes creencias se coordinasen para un objetivo común, como en el caso de la escuela de Tahen, por ejemplo, donde el Monasterio Budista ha donado los terrenos y S.A.U.C.E. ha construido la escuela a la que acuden los niños de la zona y los del centro de acogida.

Recientemente La 2 emitió un documental sobre ellos en su serie “Héroes Invisibles”, que os recomendamos visionar. Visitar también la web de S.A.U.C.E., porque hay mucha información sobre estos proyectos y cómo colaborar con ellos. Gracias a ellos hemos vivido esta bonita experiencia, donde hemos recibido infinitamente más que lo que hayamos podido aportar.

Les encantaba subirse a la carretilla
Como os decíamos, nos pusimos a las órdenes de las chicas mayores del centro de acogida, que organizaban las cuadrillas de niños, para desbrozar los caminos de acceso y algunos de los jardines del Centro de Acogida de Tahen. El calor y la edad de los chavales hacía que se hicieran frecuentes descansos y, en algún caso en que nosotros seguimos por nuestra cuenta, nos dimos cuenta de que se nos iban uniendo los más pequeños y éstos atraían a
Despejando los caminos
otros más mayores. Disfrutamos mucho cuando les vimos utilizar los columpios una vez que se despejaron un poco de maleza. La naturaleza aquí tiene un crecimiento acelerado y enseguida aparecen todo tipo de plantas en cualquier terreno que esté libre. Fueron los días en que los chicos volvían paulatinamente de ver a sus familias (aquellos que aún tienen algún familiar a quien visitar), previos al comienzo de las clases. Nos pareció buena la forma en que conseguían, por un lado, que estuvieran entretenidos y con un poco de “disciplina” realizando una actividad en equipo y, por otro, que se involucrasen en el cuidado de su entorno, separando los residuos que íbamos encontrando según si eran orgánicos (para hacer compost) o plásticos (no os hacéis una idea de la cantidad de plástico que se utiliza en Camboya para todo) o incluso ropa que hace tiempo ellos mismos dejaron olvidada entre las matas.

Algunos redescubrieron los columpios
También se despejó la cancha de tenis / baloncesto
Bonito selfie, ¿verdad?
Nos daba pudor hacer fotografías a los niños y más publicar las pocas fotografías que les hicimos y que incluso ellos mismos se hicieron tomando nuestro móvil (nosotros, que ni siquiera publicamos una foto nuestra), pero después de oir a Kike en el documental diciendo que para ellos hacerles una fotografía era decirles que eran importantes para nosotros y, si además se la dábamos luego significaba que les queríamos, hemos desechado pudores y tonterías varias y aquí podéis ver las de algunos de ellos, con los que más tiempo estuvimos, sobre todo con Nom (discúlpanos, no sabemos escribir bien tu nombre), que “nos adoptó” desde el principio. Era nueva en el Centro, como nosotros, y su sonrisa cuando nos veía llegar era lo mejor del día.

 
La silla para ellos es algo cotidiano
También hubo tiempo para jugar con las construcciones
¡¡hasta de hacernos alguna broma!!



Como anécdota os diremos que para ir a Tahen alquilamos por primera vez en nuestra vida una motocicleta. Nuestros amigos JK y Yola nos habían dado algunas clases en Madrid, pero nunca habíamos conducido una en la vida real y con un tráfico sin leyes de circulación como el de aquí. Motocicleta automática, esa parte era fácil, pero la tierra arcillosa del camino hacia el Centro de Acogida, que se volvía resbaladiza cuando llovía, nos puso a prueba en algún momento.

No son refrescos, sino gasolina. Paras, compras una botellita y sigues


Sobre Battambang y sus alrededores.

El nombre de Battambang significa literalmente "perder el palo" y deriva, parece ser, de una leyenda en la que Ta Dambong, un gigante que habia usurpado el trono, arrojó su palo mágico, el Bat Dambang, al aire contra el verdadero heredero al trono, un monje montado en un caballo, que se le acercaba y del que pensaba que lo iba a matar como había soñado. Se dice que donde cayó esta vara mágica se formó un río que hoy es el que atraviesa la ciudad. Hoy en día, hay una estatua con el gigante a la entrada de la ciudad. Y es habitual encontrar a vendedores y personas a sus pies, como si de otro templo se tratara, quemando incienso.

Mercado
Dominando el centro del entramado de la cuadrícula de calles diseñada por los franceses a inicios del siglo XX, se encuentra el Mercado de Psar Nat, de color beige y arquitectura Art Deco, aunque muy deteriorado hoy en día, en el que se puede encontrar multitud de productos agrícolas a primera hora del día, cuando los agricultores traen nuevos productos frescos, pero también puedes hallar ropa, calzado, joyas, servicios de peluquería y estética, y un largo etcétera, en un abigarrado y caótico orden.

The Lonely Tree Café
Este centro urbano cercano al río es lo que queda de estas casas coloniales francesas, de dos o tres pisos, que en algunos momentos recuerdan a esquinas de New Orleans. Por estas calles se encuentra "la calle de los restaurantes", donde más de un día estuvimos comiendo o cenando, sobre todo después de descubrir el restaurante "The Lonely Tree", el restaurante de S.A.U.C.E., en el que los beneficios revierten en el desarrollo de los centros de educación y el resto de proyectos que tienen en marcha. El la planta baja tiene una pequeña tienda de productos que hacen las mujeres camboyanas de los centros de acogida y de los proyectos de desarrollo, y está repleto de fotografías de Kike Figaredo y de las personas que se han acercado a ver estos proyectos. ¡Y tiene un gazpacho y una tortilla de patatas espectacular! Nos comentaron que van a cambiarlo de ubicación en breve, así que buscadlo si vais próximamente. Os lo recomendamos sinceramente: buena cocina, bonita y estilosa decoración, servicio impecable y como guinda, los beneficios revierten en los proyectos de S.A.U.C.E.

Gazpacho, huevos rotos y arroz a la cubana
En esta misma calle también encontramos otros buenos restaurantes como "The WhiteRrose" para tomar auténtica comida Khmer. O el "Madison Corner" para tomar unas crepes al más puro estilo francés. O "Flavours of India" con su rico y picante curry. En una perpendicular a esta calle, también disfrutamos de la cocina del Jaan Bai, que dona parte de sus beneficios a proyectos de la organización Cambodian Children’s Trust.

Secando el papel de arroz al borde de la carretera
Ya en las afueras de Battambang, nos acercamos en bicicleta a ver el templo de Ek Phnom. Son unos cómodos doce kilómetros de trazado plano, atravesando una encantadora zona rural con algunos templos, fábricas de papel de arroz y otras pequeñas tiendas. El templo Ek Phnom, el antiguo, de estilo angkoriano, y en un estado bastante deteriorado, se encuentra flanqueado por otro templo moderno, con pinturas muy coloridas, y por una estatua gigante de un Budha Blanco. En la parte superior del templo antiguo se pueden disfrutar de los restos de bajorrelieves, especialmente, del "batido del océano de leche".
Ek Phnom Wat
 

Nos comentaron que hay unas montañas cercanas en las que se encuentran unas cuevas que fueron utilizadas por los jemeres rojos para asesinar a cientos de personas y de las que, al atardecer, se ven salir cientos de murciélagos. Pero no fuimos porque casi todas las tardes había una tormenta monzónica que nos hacía desistir de la excursión. También se puede montar en el que llaman "tren de bambú", pero eso no nos llamaba nada la atención.
Templo Ek Phnom actual
Budha de Ek Phnom
Como habeis leido, Battambang es una ciudad que merece una visita en un viaje a este país.

Datos prácticos:


Autobús de Siem Reap a Battambang: 7$ con Mekong Express, con recogida en el hotel. Llegar a Battambang es fácil por autobús desde Siem Reap como hicimos nosotros en un trayecto de cuatro horas. Hay varias compañías que ofrecen este trayecto, igual que ocurría con el anterior. También se puede llegar por barco, pero nueve horas bajo el sol o bajo la tormenta de la tarde no nos atraían.

Entrada al templo de Ek Phnom: 1$. Fuimos en bicicleta.

The Lonely Tree Café: fantástico lugar para disfrutar de los reales sabores españoles en medio de Camboya, otras recetas occidentales y también de la cocina Khmer. Y por una buena causa.

Royal Hotel: un descubrimiento de hotel en el centro de Battambang, con bicicleta gratuita y un pequeño restaurante y jacuzzi (que no utilizamos) en la terraza. Nos atendieron fantásticamente y a un precio muy asequible (lo negociamos con ellos). Muy cerca también de la parada de autobús. Alquilamos la motocicleta con ellos. El primer día tuvimos un problema con la batería, pero al día siguiente le habían puesto una nueva. Al irnos, nos regalaron el típico fulard camboyano, como muestra de amistad.

15 comentarios :

  1. Qué interesante el proyecto de kike, y qué bien que hayáis podido colaborar durante unos días

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    1. Es cierto, Patricia. Además, ahora también están creando un centro de día para personas con discapacidades mentales.

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  2. Me parece encomiable lo que estáis haciendo. Además de conocer mundo estáis ayudando donde podéis al resto del mundo. Un abrazo y disfrutad mucho de esta vuestra experiencia.

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    1. Gracias, Feliciano. La verdad es que nos han dado infinitamente más ellos que lo poco que hemos podido hacer nosotros.
      Un abrazo

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  3. Lo que más me gusta de todo lo que estais viendo y conociendo, a parte de los sitios y la gente, es la experiencia y conocer personas que tienen otros valores totalmente diferentes a lo que conoces cuando vives en una sociedad, llamada del primer mundo, creo que esto llena más que ir a sitios y conocerlos desde la comodidad, que suerte tenéis de haberlo hecho así. Un abrazo.

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    1. Gracias. A nosotros es la forma en que nos gusta viajar

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  4. Impresionante el trabajo de estas personas que dedican su vida a mejorar la situación de tanta gente en todos estos paises tan necesitados y con tan pocos medios.
    Cuanto tenemos que aprender de ellos y de la humildad de todas estas gentes que son felices con lo que tienen sin mirar a los demás.
    Besossssss

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  5. Chicos, impresionante entrada del blog.
    El trabajo de los cooperantes no tiene precio, no se valora en su justa medida.
    Punto anecdótico el de montar en moto, je, je
    Besazos

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    1. Qué razón tienes, Yolanda.
      Lo de la moto, ya sabes lo verdes que estamos ;-)

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  6. Buenoooooo.... Montados en moto, genial jjajajajaja.
    Yo ya a conocía por Chema y, sobre todo por su amigo Gervasio, la labor de Kike y me parece maravilloso lo que compartís de vuestra colaboración. Sé muy bien que estas cosas no nos dejan indiferentes. Gracias por compartirlo y recordad la sonrisa de esa niña tan preciosa cuando OS mengüen las fuerzas: OS revitalizará seguro. Besos

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  7. Buenoooooo.... Montados en moto, genial jjajajajaja.
    Yo ya a conocía por Chema y, sobre todo por su amigo Gervasio, la labor de Kike y me parece maravilloso lo que compartís de vuestra colaboración. Sé muy bien que estas cosas no nos dejan indiferentes. Gracias por compartirlo y recordad la sonrisa de esa niña tan preciosa cuando OS mengüen las fuerzas: OS revitalizará seguro. Besos

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  8. nos ha gustado mucho. Nada como la realidad, en la gran mayoría de los casos se camufla o pasa desapercibida en las zonas más turísticas.
    Nos hemos reído al leer vuestra primera experiencia motorista... ya os dijimos que era uno de los mejores transportes, aunque al principio impone la falta de normas. Así vais rodando para pillar una Harley en la ruta 66. Un abrazo

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    1. Uff, Miguel, una Harley igual nos queda un poquito grande...
      Pero quién sabe, aún queda mucho para llegar a USA 😉
      Un abrazo

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