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lunes, 18 de julio de 2016

Nairobi National Park y Bomas of Kenya

Día 17 de julio

Rinoceronte negro descansando en el Parque Nacional de Nairobi
Llegar el domingo al Nairobi National Park en autobús y matatu fue una pequeña y divertida aventura. Nos levantamos temprano para tomar el autobús sobre las 06:20h. Fuimos con Claudia y nos reímos bastante durante el camino. Teníamos una pequeña idea sobre cómo llegar gracias a Reneé, así que, nos aventuramos a ir encontrando transporte por el camino, partiendo del único que teníamos claro: el autobús que para frente al Yaya Mall.

Primero tomamos este autobús hasta el Hospital General de Nairobi. Desde allí se suponía que podría pasar otro autobús o matatu hacia el Parque, pero el único que nos indicó el policía al que preguntamos nos llevaría al centro para, desde allí, tomar un bus al Parque. Eso suponía un retraso considerable y cuanto más tarde llegáramos, menos animales en activo encontraríamos. Aunque el policía nos miró extrañados, decidimos tomar la calle que según nuestro mapa, estaba en la dirección del Parque. Vimos un autobús y sin pensarlo mucho, levantamos la mano para ver si paraba. Lo hizo, pero iba vacío. No obstante, nos paró y nos dijo que nos llevaría a la rotonda desde la que podríamos tomar el matatu que buscábamos. Tuvimos que negociar un poco el precio y por 100 chelines nos llevó a los tres (en día de diario hubieran sido 90 chelines y de hecho, fue lo que pagamos en el primer autobús). Luego nos reímos recordándolo y llamándole “bus ilegal”, ya que no estaba en servicio, pero nos llevó igual. Finalmente, tomamos el matatu amarillo que nos dejaría en la puerta del Parque (20 chelines por persona), un poco “espachurrados” porque dejaron pasar más personas de las 14 que caben en él.
Entrada al Parque Nacional de Nairobi
Entrada al Parque Nacional de Nairobi
Hemos superado la primera etapa: llegar hasta el Parque. Faltaba averiguar cómo realizar la visita. Nos separamos para, por un lado, hacer la fila en la taquilla donde se paga la entrada del parque (50$ por persona), y por otro lado, preguntar en la caseta de entrada sobre el autobús que habíamos leído que hacía la visita guiada. Nos dijeron que no había autobús pero que nos buscaban un conductor. Aquí se negocia todo, no se os olvide cuando vengáis. Nos ofrecieron una pequeña minivan para los tres por 100 dólares y con un pequeño regateo lo dejamos en 70 dólares. En la taquilla confirmamos que, efectivamente, ya no hay autobús que preste el servicio de recorrer el Parque el domingo, aunque había un papel en el tablón que decía que costaba 60 dólares por persona. Nos pareció que no era tan caro pagar entre los tres los 70 dólares que nos pedían para una visita de unas 3 horas. Y eso acordamos con Edwin, nuestro guía y conductor, que luego resultó una persona encantadora y apasionado de la búsqueda de animales y con el que estuvimos algo más de 4 horas dentro del parque.
Vista de Nairobi desde el Parque Naciona
Vista de Nairobi desde el Parque Naciona
El Parque Nacional de Nairobi, en comparación con otros parques nacionales, es pequeño, ya que sólo tiene 117 km2, aunque a nosotros nos pareció que tenía una extensión importante, y más si se tiene en cuenta que está cerca de la ciudad, lo que lo hace único. De hecho, esta fue una de las cosas que nos llamó la atención: ver desde el Parque los rascacielos de la ciudad al fondo. Por no hablar de que veíamos aviones sobrevolarlo. Hay quien desprecia esta visita ya que buscan los grandes parques, pero nosotros no pensamos así. Tiene una gran cantidad de vida animal, faltando sólo elefantes. No vimos leopardos ni guepardos, pero Edwin nos comentó que sí había.

Al entrar, lo primero que vimos fue una pequeña manada de impalas hembra, dirigiéndose Edwin después a la pequeña laguna que llaman “Nagolomon Reservoir". Estaba llena de Ibis sagrados y vimos un cocodrilo cruzando la laguna, pero ningún hipopótamo quiso sacar las orejillas y saludarnos. No importa, más tarde los vimos.

Los siguientes en saludarnos fueron los búfalos y los marabúes, seguidas de las simpáticas jirafas masai (fijaros en sus manchas, esa es la diferencia con las reticuladas y con las Roschild que vimos el otro día).
Eland común o alce de El Cabo
Hartebeest o búbalo común
Impalas
Gacelas de Thompson
Durante la visita vimos muchos antílopes, el eland macho el más grande de ellos por ejemplo, pero también vimos hartebeests, los ya mencionados impalas, que eran los más abundantes y seguro que algún otro que no supimos distinguir de qué especie era. Las gacelas Thompson nos parecieron muy simpáticas debido a los saltitos que daban.

Las cebras de este parque, muy abundantes, nos parecieron diferentes de las que vimos en el Delta del Okavango (Botswana), ya que parecía tener sólo dos colores: blanco y negro. También parecían menos asustadizas, aunque esta fue una sensación que tuvimos en general durante la visita. Quizá están más acostumbradas a los “humanos mirones” que en otros parques.

Los avestruces estaban bastante desperdigados, los machos de plumaje negro siempre solos y las hembras de un color pardo casi siempre en parejas.
De vez en cuando Edwin se comunicaba por whatsapp en el grupo que tienen los guías y así sabía dónde se había visto alguno de los animales más esquivos y también, cada vez que nos cruzábamos con otro vehículo, se saludaban y se transmitían la información que cada uno tenía. Una buena forma de trabajar en equipo. Una suerte para los que visitamos el parque.

Así fue como supimos que había leones en una zona no muy lejos de donde estábamos y allí nos dirigimos. Había dos vehículos cuando llegamos, pero los conductores son muy considerados y siempre se recolocan de tal forma que todos podamos tener una buena vista y hacer las fotos que queramos o simplemente, observarles a placer. Eran leonas y, aunque no estaban muy lejos, la hierba estaba alta y se les veía sólo la cabeza cuando estaban sentadas. De todos modos, disfrutamos mucho observándolas. Más adelante veríamos otras dos leonas, pero igualmente medio ocultas.

También vimos un pequeño roedor, el rock hyrax (damán del cabo), en una zona rocosa donde Edwin sabía que solía haber un grupo grande. Ya empezaba a hacer calor y sólo estaba este pequeño botón de muestra. Algún babuino y algún pequeño mono divisamos en la zona del parque donde las acacias son más abundantes. Y este es otro de los aspectos que nos gustó, la vegetación. Principalmente acacias blancas y negras, y otros árboles parecidos a los eucaliptos. En general, menos flores que en Nairobi, pero algunas también vimos.
Ya de vuelta a la salida del parque, en lo que parece ser su zona habitual, vimos los rinocerontes negros. Cuatro ejemplares enormes durmiendo. Parecían rocas. Sólo movían las orejas de vez en cuando. Edwin nos explicó que el cuerno del rinoceronte blanco es más largo y el labio superior es cuadrado para "segar" la hierba, mientras que en el negro está levantado para poder también ramonear arbustos. El blanco además es un animal más grande que el negro. Lástima que no estuvieran de pie, pero al menos nos llevamos una pequeña idea de cómo son.

Cerca de la salida está la zona de quema de marfil, el lugar donde se queman todos los colmillos de elefante que decomisa la policía a los furtivos. Este verano han quemado 105 toneladas. Una cantidad que nos parece brutal. Demasiados elefantes muertos por la codicia.

Como curiosidad, os diremos que al salir vimos a dos hombres que se habían bajado de su coche y estaban haciéndose fotos con unas jirafas que había cerca del camino. Edwin les hizo fotos a ellos y al coche y suponemos que las envió por whastapp a los guardias del parque, ya que está terminantemente prohibido bajarse del coche si no es en una de las zonas de picnic, que están controladas y libres de peligro, en teoría.
Tribu Masai: choza de la primera mujer
Salimos muy contentos del parque. Cansados por los baches, pero satisfechos. Y para terminar la mañana, decidimos acercarnos caminando al Bomas of Kenya, no muy lejos del parque. Bueno, solo a un kilómetro y algo. Está en un lugar rodeado de vegetación. Aquí encontraréis la recreación de 23 asentamientos de las 23 tribus que conforman Kenya, y por las tarde, incluido en el precio de la entrada, podéis ver un espectáculo de danzas tradicionales. Es un sitio turístico, pero al fin y al cabo, ¿qué somos nosotros aquí?. Además, la visita resulta muy instructiva. Han recreado cómo se distribuyen las chozas de una familia de cada tribu y gracias a los carteles informativos y al guía que pacientemente nos acompañó explicando todas las tribus, pudimos distinguir las diferencias, a veces sutiles, entre unas y otras. Todos son polígamos, por lo que había chozas para cada mujer, siendo la de la primera mujer más grande en la mayoría de los casos. Aprendimos mucho sobre las costumbres de cada tribu y las diferencias con la generación joven actual. Parece ser que sólo los Masai, los Samburu y los Pokot se resisten aún a cambiar sus costumbres y mantienen sus tradiciones ancestrales hoy en día.
Tribu Luo: choza de la primera mujer
La vuelta al hotel no fue tan fácil, ya que sólo pasaban matatus amarillos y no queríamos repetir con ellos. Paramos un autobús que nos llevó al centro y luego tuvimos que andar bastante hasta la avenida Jomo Kennyata debido a que había muchas calles cortadas por la convención de la ONU. Al final, el autobús verde claro, el City Hoppa 46, nos llevó al Yaya Mall, nuestro punto de partida. Por cierto, parece ser que los domingos las tarifas de autobuses se incrementan un poco respecto a otros días.

El martes nos vamos a Masai Mara, por lo que estaremos unos días desconectados. ¿Veremos la gran migración? Ya os contaremos a la vuelta.

Podéis ver el video de estas visitas, junto con la del orfanato de elefantes, la del centro de jirafas y la del Parque Nacional de Masai Mara en nuestro canal de YouTube.

Datos prácticos:
Autobuses: 30 ó 40 chelines por persona (2,67 ó 3,56€)
Matatus: 20 ó 40 chelines por persona (1,78 ó 3,56€)
Entrada al Parque Nacional de Nairobi: $50 por persona (44,5€)
Vehículo y guía del Parque cuatro horas: 70$ (63,2€)
Entrada Bomas of Kenya: 600 chelines por persona ($60 ó 53,4€)


4 comentarios :

  1. Precioso relato, cuántos animales salvajes estáis viendo!!!!! Sería bonito estar x allí con un cuaderno y pinturas....

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    1. Seguro que harías unos cuadros maravillosos, como los que siempre pintas, Alicia Eso sí, que se quedasen quietos estos modelos sería complicado. Jajajaja

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  2. Hola chicos:
    da gusto leeros... nos lo narráis tan al detalle que parece que formamos parte de la cámara. Las fotos son muy bonitas y me alegra saber que África os está gustando mucho.
    Mil besos de todos

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    1. Gracias, Pili. Es cierto que nos está gustando. La naturaleza es impresionante y la gente, en general, muy agradable. Alguna mala experiencia en Kenia, pero sin peligro ninguno. Y los colores, las telas, las sonrisas, eso es lo que más nos gusta. Besos.

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