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lunes, 27 de febrero de 2017

Isla de Pascua: Donde cientos de Moais te observan

Días 18 a 24 de enero  

Moais en Rano Raraku

Tras cientos de años, los Rapa Nui comenzaron a derribar, a partir del siglo XVI, los Moais en todos los altares de Isla de Pascua. Había triunfado la religión del Hombre Pájaro, y los Ahus o Altares con sus estatuas debían desaparecer. Pero afortunadamente han pervivido hasta nuestros días algunos de ellos para poder apreciarlos. Envueltos en un velo de misterio se muestran como lo que son: obras de arte impresionantes. Miradlos....

Desde Sydney tuvimos que volar a Santiago de Chile para, al día siguiente, tomar otro avión y retroceder 5.000 km, llegando por fin a la Isla de Pascua, Patrimonio de la Humanidad desde 1995. Ya desde que aterrizas en el aeropuerto de Isla de Pascua te asombras. No sólo porque sientes que estás en medio de una isla volcánica del Pacífico Sur a 5.000 kms de cualquier otro sitio habitado. Y no sólo porque un Moai moderno te observa al llegar, sino porque ves la placa de agradecimiento de la NASA al ingeniero chileno que ayudó a que este aeropuerto fuera uno de los tres únicos aeropuertos de emergencia que existen para los transbordadores espaciales.


En la puerta del aeropuerto nos esperaba la dueña del hotel con collares de flores como muestra de cordial recibimiento dentro de la mejor tradición Rapa Nui. Íbamos a estar siete días en la isla para tener tiempo de verla sin prisas. Teníamos intención de alquilar una bicicleta, pero la meteorología se reveló en contra nuestra y, finamente, decidimos alquilar un coche durante 24 horas para recorrer la parte más lejana y, sobre todo, ver amanecer en el emblemático Ahu Tongariki. Pero antes había que comprar las entradas que te dan acceso a ver la isla durante un periodo de diez días. Las podíamos haber comprado en el propio aeropuerto al bajar del avión, pero no teníamos efectivo suficiente, ni en pesos chilenos, ni en dólares, y teníamos antes que sacar dinero en los cajeros de la isla.

 

Una de las primeras cosas que aprendimos al llegar a la isla es que muchos de los moais tenían ojos. Eran ojos desmontables, que se ponían sólo en ocasiones especiales, cuando se quería que los ancestros fueran partícipes de un acontecimiento. Esto lo descubrieron en los años 70, cuando encontraron unas piezas de coral blanco debajo de algunos moais y, debido a su forma, se dieron cuenta que encajaban perfectamente en las cuencas vacías de las figuras. La tradición oral Rapa Nui confirmaba la existencia de estos ojos.

Moai de Ahu Ko Te Riku con los ojos restaurados

Como estábamos en la ciudad principal y casi única de la isla, Hanga Roa, esa primera tarde nos acercamos a ver atardecer junto a los moais que hay a las afueras, en el grupo de tres altares ceremoniales: los Ahu Vai Uri, Ahu Tahai y Ahu Ko Te Riku. Fue un momento especial. Nuestra primera tarde sintiéndonos observados por esas grandes cabezas de orejas grandes, nariz ancha y ojos brillantes. Estaba muy nublado, pero disfrutamos de un bonito atardecer.

Ahu Vai Uri con Ahu Ko Te Riku al fondo
Ahu Vai Uri con Ahu Tahai al fondo
Ahu Tahai
Como se puede ver en estas primeras fotos, no todos los moais tienen "sombrero".  El Pukao rojo, o tocado, sólo lo tienen algunas figuras restauradas y muchos de ellos se encuentran cerca de los ahu, desperdigados por el suelo, ya que debieron caer de las cabezas de los moai cuando estos fueron derribados. Están hechos de escoria roja del volcán Puna Pau y, como muchas de las cuestiones referentes a estas figuras, no se sabe a ciencia cierta si se trata de sombreros ceremoniales o representa el peinado que los Rapa Nui utilizaban para ocasiones especiales, untándose el pelo con pigmentos rojos de la misma piedra volcánica. Muchos de ellos tienen inscripciones que no siempre se han descifrado.
Pukao con inscripciones

Para los dos días siguientes planificamos un recorrido en coche con el fin de maximizar las 24 horas que lo íbamos a tener a nuestra disposición. De ese modo, el primer día desde mediodía hasta el anochecer veríamos por la carretera de la costa este varios Ahus, los altares de moais, cada uno en diferente estado de conservación, pero todos con estatuas mirando al interior de la isla, como protegiendo a los habitantes de Rapa Nui.
La caldera del volcán es la última reserva de la biodiversidad de la isla

Volvimos al dia siguiente, con el cielo despejado

Pero antes debíamos subir a Orongo, la aldea en el estrecho borde del volcán Ranu Kau, donde se desarrolló la cultura religiosa del Make Make y la competencia del Tangata-Manu, el Hombre Pájaro. En su cima se puede ver hoy la reconstrucción del centro ceremonial que solo se usaba unas pocas semanas al año al iniciarse la primavera. Las construcciones son parecidas a las casas bote del resto de la isla pero con piedras lajas. En el interior de las casas, estas piedras planas tenían dibujos referentes a las ceremonias. Algunas casas están reconstruidas para mostrarnos cómo fueron, pero otras están tal cual han ido quedando con el tiempo y con las dañinas investigaciones que se llevaron a cabo hace años sin tener respeto, ni intención de conservación. Ahora están muy deterioradas, claro.



Vimos también petroglifos en algunas de estas piedras de la cima del volcán, aunque no los distinguíamos muy bien, la verdad, en parte por la niebla y el poco sol que había, en parte porque no puedes acercarte a ellas lo suficiente y en parte porque están a la intemperie y se van deteriorando.
Petrogriflos
Algunos de los dibujos más representativos

Desde esa privilegiada posición y gracias a que las nubes que se pegaban a la cima del volcán dejaron un hueco, pudimos ver los tres islotes Motu Nui justo enfrente. Es realmente difícil imaginar que en el ritual del Tangata-Manu, el Hombre Pájaro, hubiera hombres que bajaran por la parte fragmentada de la caldera del volcán y nadaran hasta estos islotes sobre pequeñas "tablas" hechas con totora, para conseguir el primer huevo de las aves "manutara", el gaviotín apizarrado que regresaba todos los años por esas fechas al islote a poner sus huevos. Aquel que fuera el primero en regresar con un huevo intacto era el ganador. Sería proclamado sagrado, el Hombre-Pájaro y su tribu reinaría. No os creáis que esto se realizaba hace muchos cientos de años. No. La última competición fue en 1867. Y todo este ceremonial se puede ver en la película "Rapa Nui" que os animamos a ver porque "están muy bien reflejados todos los antiguos ceremoniales", en palabras de las personas de la isla que nos lo explicaron.
Islotes Motu Nui

Al bajar del volcán, bajo una lluvia intensa, empezamos a recorrer la costa parándonos primero en la gruta Ana Kai Tangata, la cueva con pinturas rupestres que sirvió para la fabricación de embarcaciones, así como en los diferentes templos que veíamos que tenían moais, en este orden, el Ahu Hanga Te'e Vaiu, con sus ocho moais derribados y el círculo ceremonial delante; el Ahu Akahanga, donde se dice que podría estar enterrado el primer rey; y el Ahu Runga Va'e.
Bajada a la cueva Ana Kai Tangata
Pinturas en la pared de la cueva
Ahu Hanga Te'e Vaihu
Ahu Akahanga, donde se dice que podría estar enterrado el primer rey
Ahu Runga Va'e

Y llegamos finalmente a Ahu Tongariki. Está reconstruido, pero es igual de impresionante o más. Un grupo de quince moais que fueron vueltos a levantar después de que el tsunami provocado por el terremoto de Valdivia en 1960 los derribara y arrastrara hacia el interior varios cientos de metros tierra adentro. Hoy es una de las imágenes icono de la isla.
No hay dos moais iguales en Ahu Tongariki
Se cree que este moai se rompió antes de llegar al ahu.
Los moai tenían las orejas y la espalda talladas
Pasamos un rato allí, disfrutando del paisaje, con el mar a la espalda de los moais, mientras ellos miran hacia el impresionante volcán Ranu Raraku. Este Ahu fue restaurado con la ayuda del gobierno japonés. En agradecimiento se les prestó un moai para ser mostrado en Japón, siendo devuelto después. Por eso le llaman el moai viajero.

El moai viajero con el volcán Rano Raraku al fondo
Luego seguimos al norte para llegar a la playa de Anakena, la única playa de arena blanca, donde están además los Ahu Nau Hau y Ahu Ature Huki. Diluviaba, pero no pudimos evitar acercarnos. Volveríamos al día siguiente, ya con mejor clima.

Playa de Anakena con el Ahu Nau Hau a la derecha
Ahu Nau Hau
Ahu Ature Huki, en Anakena

Entre medias, nos paramos a ver otros puntos de interés:

- Trompeta de Hiro, una roca con agujeros, que según la tradición al soplar atraería los peces a la costa para ser capturados.

Trompeta de Hiro
 - Los petroglifos de Papa Vaka, muy mal conservados, totalmente a la intemperie, con imágenes de tortugas, peces y barcas.


- Las piedras magnéticas de Ahu Te Pito Kura, un conjunto de cuatro pequeñas esferas alrededor de otra esfera mayor, que según dicen están magnetizadas y hacen que la brújula gire alocada. No lo pudimos comprobar porque estaba protegida por un cerco de piedras y, además, con bastante vegetación. Aunque nos cayó una tremenda tormenta de agua, que según la vigilante de ese punto del parque era porque estábamos cargados de energía, y al acercarnos a las piedras la habíamos desencadenado. En fin...
Ahu Te Pito Kura

Para el segundo día, empezando en la madrugada, nos fuimos a ver amanecer en Ahu Tongariki. Abren una hora antes de la salida del sol para que a todos nos dé tiempo de ir buscando el mejor lugar para observar ese momento. Nosotros llegamos sobre las siete, casi media hora antes de la salida del sol, aún prácticamente a oscuras, con nuestra pequeña linterna para caminar por el prado frente a estas estatuas, viendo como poco a poco se iban perfilando sus siluetas contra el cielo que, aunque tenía nubes de tormenta, dejaba suficiente luz. El sol apareció tras el horizonte y pudimos observar además un pseudo-atardecer cuando el sol se ocultó bajo la línea de nubes en el horizonte. Bonito y curioso a la vez. El efecto del sol iluminando poco a poco el volcán nos recordó al atardecer en el Úluru, en Australia.


El sol naciente iluminando el volcán también era espectacular
Los concursantes de la Tapati se hacían fotos al amanecer
Tras ese momento, nos dirigimos a la cantera de las moais, en las faldas del cercano volcán Ranu Raraku. Tuvimos que esperar bajo el sol de esa fresca mañana hasta que fueron las nueve y pasaron a abrir la valla de la carretera que da acceso a este lugar. Desde allí ya se veían los moais a medio esculpir en sus laderas. Luego pudimos acercarnos y andar hasta el gigantesco moai tumbado sin haber sido extraído de su roca.

 

A lo largo de un sendero se pueden ver los moais en diversas posiciones, incluso boca abajo. La arena que usaban como rampa para poder mover las estatuas es la que ahora se agolpa alrededor y los ha dejado en estas curiosas posiciones, medio cubiertos. Pero quedan geniales en las fotos. ¿A que sí?

Moai Tukuturi, el único moai arrodillado
 

Muy cerca, sale un camino que lleva a ver el interior de la caldera del volcán, hoy en día ocupado por una laguna protegida, con vegetación y animales de la zona.


Continuamos nuestro recorrido en coche, volviendo a la playa de Anakena y dirigiéndonos luego a ver los únicos moais que están situados tierra adentro y que parecen mirar al mar. Hay varias teorías, una de ellas es que el Ahu Akivi simboliza a los siete exploradores que fueron los primeros en llegar a la isla desde la Polinesia para poblarla y que parecen querer buscar su tierra natal, allá lejos, al oeste, lejos. Lo que sí está demostrado es que el Ahu está alineado con la salida del sol en los equinoccios de primavera y otoño.


El segundo recorrido fue para ver una zona cercana, Vinapu, a unos tres kilómetros de la ciudad, cerca del final de la pista del aeropuerto al este, donde se puede observar lo que se considera la pared mejor conservada de un ahu. Y las piedras que vimos forman una pared completamente encajadas, sin ningún tipo de material que haga de "masa", como los muros incas. ¿Curioso, no?.


Y el último recorrido que hicimos también a pie, desde la ciudad de Hanga Roa, bordeando el mar para ir hacia el norte hasta llegar a la entrada junto a los moais de Ahu Akivi, y volver por carretera (en autostop) al pueblo. En el trayecto de casi nueve kilómetros que hicimos, fuimos observando los impresionantes acantilados y algunas pequeñas cuevas volcánicas, formadas por tubos de lava (como los Jameos de Lanzarote) que se usaban como lugares rituales, pero también de refugio frente a las incursiones de piratas. Si, si. Es que también llegaban piratas desde el lejano continente americano.

Dos simpáticos perros nos acompañaron parte del camino
Ana Te Pora, tubo volcánico que sirvió de refugio
Ana Te Pahu
Vergel en Ana Te Pahu
Para terminar, os contaremos que estuvimos en la isla una semana antes del famoso Festival Anual de la Tapa-Ti, donde dos grupos de la isla se enfrentan en diversas ceremonias y bailes para elegir al rey y la reina de la isla. Pudimos ver uno de los ensayos en un polideportivo donde más de doscientas personas bailaban al unísono la coreografía tradicional que iban a presentar ese año para ganar la competición. No nos dejaron hacer fotos para no dar pistas al rival, claro. Muy interesante y, para nosotros, como haber estado en la Tapa-Ti.
Escenaro de la Tapati con moais modernos
La iglesia de Hanga Roa tiene motivos Rapa Nui

Tras esta semana en Isla de Pascua, no podemos de dejar de pensar cómo fue realmente está cultura, aquí, en una isla en medio del Pacífico Sur.  Nos ha gustado esta experiencia...incluso con las extrañas luces de la última noche en la cima del volcán Ranu Kanu. ¿A que sí, Javi, querida amiga chilena?. Con Javi y su madre, Maribel, pudimos compartir varias noches de cartas después de la cena, risas en los días de lluvia torrencial que tuvimos y al final, la última noche, un fantástico asado de costillar en las cabañas donde nos alojábamos en habitaciones contiguas. No podíamos haber tenido mejor acogida en Chile.



Datos prácticos:

Cambio orientativo: 1€ = 706 pesos (CLP).

Visado: los españoles no necesitamos visado para entrar en Chile siempre que la estancia sea inferior a 3 meses. Según la información que teníamos, se debía presentar un billete de regreso a España o salida de Chile, pero a nosotros no nos lo pidieron. El pasaporte debe tener una validez mínima de 6 meses desde la entrada al país. En inmigración te entregan un justificante que debes conservar hasta la salida del país. Es importante no perderlo. Nosotros hicimos este trámite en la obligada escala en Santiago de Chile. Ver la web del Ministerio de Exteriores para comprobar actualizaciones y cuestiones como las posibles vacunas necesarias.


Cómo llegar a Isla de Pascua: la mayor parte del año sólo se puede llegar en avión desde Santiago de Chile, en vuelos operados por LATAM. Las plazas se agotan pronto, por lo que es recomendable reservar con tiempo. Nosotros lo teníamos incluido en nuestro paquete de Vuelta al Mundo. En determinadas épocas, como durante la Tapati, hay también vuelos desde Tahití, país con el que los Rapa Nui guardan estrecha relación.

Cómo llegar desde el aeropuerto de Isla de Pascua a Hanga Roa: normalmente el traslado está incluido en la reserva de los hoteles, que te reciben con collares de flores como bienvenida. Confírmadlo con vuestro hotel. Si no, sólo queda andar (durante un buen trecho), o tomar un taxi.

Entrada al parque: 80 USD ó 54.000 CLP para extranjeros. Para chilenos el precio es 20.000 clp. Es válida para ver la isla y para acceder a los diferentes altares sin restricción durante 10 días, a excepción de la aldea de Orongo (la caldera del volcán si se puede observar varias veces) y la cantera del volcán Ranu Raraku, a los que solo se puede acceder una vez. La entrada se puede comprar en el aeropuerto o en el centro de Hanga Roa.

Alquiler de un coche durante 24 horas: 35.000 CLP. Hay bastantes compañías de alquiler de coches, motos, quarks y bicicletas. Los precios son casi iguales en todas ellas. Nosotros lo alquilamos en nuestro alojamiento y el coche que nos dieron estaba bastante deteriorado (no funcionaba el freno de mano, ni el seguro de la puerta del conductor). No obstante, no tuvimos problemas para hacer el recorrido que queríamos.

Alojamiento: Cabañas Vaiora. Un sitio agradable, aunque para llegar haya que andar por un camino de tierra que con la lluvia se complicaba al estar lleno de baches. Teníamos cocina compartida con nuestras nuevas amigas chilenas de Curicó, lo que era muy conveniente debido al alto nivel de precios de los restaurantes de la isla. Y los dueños nos hicieron muy fácil la estancia, la verdad, dejándonos usar la barbacoa para nuestra última noche. La única pega fue que, aunque la reserva sólo se podía hacer en dólares USA, el pago era en pesos chilenos y aplicaban un cambio poco real.


Dinero: hay varios cajeros en la isla. Cobran comisión de 4.000 ó 5.000 pesos por extracción, independientemente del importe a retirar. Extracción máxima por día 150.000 pesos. En muy pocos sitios aceptan tarjeta como medio de pago. Pueden aceptar dólares, pero el cambio es muy desfavorable.

Salud: hay que utilizar repelente, sobre todo al amanecer y al anochecer, ya que hay mosquitos. Nosotros llegamos en época de lluvias, por lo que había aún más. Además, hay que utilizar alta protección solar, ya que en esta latitud el sol pega con fuerza y resulta fácil quemarse.

Alojamiento en Santiago de Chile: hicimos una pequeña escala en Santiago y nos alojamos en Chileapart, en un apartamento céntrico, limpio, con piscina y gimnasio (que no llegamos a utilizar) y con supermercado a la puerta. Muy conveniente.

18 comentarios :

  1. Vuestras fotos y comentarios me han parecido fascinantes. No sabía nada de esta cultura, que me ha parecido interesantísima. Gracias por dejarnos hacer este viaje con vosotros 😊

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  2. Muy chulo! Felices Américas ahora que llegais a esa parte del globo.

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    1. Gracias, Jaime. Ya llevamos un tiempo por aquí y nos está gustando mucho esta parte del mundo. Pronto os contaremos nuestras aventuras por Chile, el primer país que visitamos en el continente.
      Un abrazo.

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  3. Amigo Juan Luis y Sonia, feliz por todo cuanto han contado de nuestra Isla y lo maravilloso del encuentro que hemos tenido con ustedes, para mi fue un gusto enorme conocer, compartir y disfrutas el chinchón, pues ha sido muy entretenido, por otro lado de verdad aprender de ustedes y que rico como comparten a todos lo que ustedes viven. Un abrazo desde Curicó Chile Maribel, saludos y sigan disfrutando.

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    1. Amiga Maribel, nos acordamos mucho de vosotras y de los buenos ratos que pasamos juntos. Nos ha gustado mucho su país y ustedes fueron las primeras representantes. No pudimos tener mejores anfitriones.
      Un abrazo desde Perú

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  4. Muchachos que lindo lo que escribieron, bueno mi madre escribió arriba, espero lo notaran. Un enorme abrazo, espero esten disfrutando del Perú. Tenemos uno de los mejores ecuerdo de ustedes en Isla de Pascua...
    http://masaventurasporvivir.blogspot.cl/ aquí yo sigo escribiendo de a poco.... Pronto les mostraré mi bello sur.

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    1. ¡Hola Javiera! Estamos disfrutando mucho de Perú. Estos días en el Hogar Infantil en Camaná han sido muy especiales. Ya os contaremos. Primero tenemos que contar sobre vuestro país y sus paisajes.
      Muy bonito lo que contaste en tu blog sobre la Isla de Pascua. ¡Sigue así!+
      Besos y abrazos

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  5. Me ha encantado el relato de esta visita y las fotos muy bonitas.

    Me ha recordado una película de dibujos que hemos visto África y yo en Navidad... vahiana.

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    1. Gracias, Pili. Ya nos contaréis de qué va esa película.
      Muchos besos

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  6. !!!! qué envidia me dais ¡¡¡¡ tiene que ser impresionante ver esas figuras labradas en piedra por el hombre sin saber los siglos que lo hicieron, alrededor de esos maravillosos paisajes del pacífico y sobre todo las fotos de la barbacoa. Bueno cuando leáis esto supongo que ya estaréis en el continente y más al norte. Espero que sigáis disfrutando de vuestro maravilloso viaje. Un fuerte abrazo.

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    1. jajaja, la barbacoa estaba riquísima...
      Ya estamos en Perú, como imaginabas. Todo muy bien. Ya os contaremos.
      Un fuerte abrazo

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  7. Fenomenal... venga a Brasil! Saludos! Hugo

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    1. Gracias, Hugo
      Tenemos Brasil en la lista para un futuro ;-)
      Un fuerte abrazo

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  8. Que buen reportaje chicos!!!
    Me habeis llevado por todos los misterios que desde joven nos relataban los escritores de misterios, ciencia ficcion, visitas extraterrestres,...
    Me lo he pasado muy bien leyendoos..
    Gracias!!!
    Un fuerte abrazo

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    1. Otro sitio para que vengáis, José Luis. Nos alegramos de que os lo paséis bien leyendo el blog. Gracias por seguirnos!
      Un fuerte abrazo

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  9. Vamos con un poco de retraso. Qué bonito, cuanta envidia. Gracias por compartir todas estas experiencias. Por cierto, espero que no llevéis encima la brújula, aunque hubiera sido una buena prueba para saber si estaban las piedras magnetizadas. Un abrazo

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    1. Pues sí la llevamos, Miguel. La acercamos a las piedras para hacer la comprobación, pero no notamos movimientos raros. No sabemos si es porque estaba lloviendo o simplemente es una leyenda sin fundamento ...
      Gracias por seguir nuestras andanzas.
      Un fuerte abrazo.

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