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viernes, 28 de abril de 2017

Nuestra nueva gran familia en Camaná

Días 27 de febrero a 16 de marzo


Formar parte durante unos días de la vida de los niños del Hogar de Nazareth, el Centro de Acogida de niños en Camaná. Jugar con ellos. Ayudarles en pequeñas cosas. Echar una mano a las misioneras que llevan el Hogar en lo que pudieran necesitar. Ese era el objetivo de esta parte de nuestro viaje. Una de las partes más importantes de nuestro viaje. Y esto es lo que hemos recibido de todos ellos: un montón de cariño y alegría por las cosas más pequeñas.

Sea esta entrada en nuestro blog un pequeño homenaje y un recuerdo muy cariñoso.

Desde el principio del viaje habíamos planificado estar con esta pequeña comunidad, con la que ya colaborábamos desde casa desde hace años, a través de la pequeña ONG Misión y Vida. Era algo que nos apetecía mucho. Nuestro gran amigo Jesús nos había metido el gusanillo en el cuerpo y no podíamos dejar pasar esta oportunidad de estar un tiempo allí. En Camaná, esta ONG mantiene el Hogar de Nazareth, que acoge a niños con situaciones familiares complicadas y gestiona un comedor social en una localidad cercana, entre otras actividades.

Quedamos con Cristina y Diana, las responsables del Hogar, en que nos recogerían en Arequipa directamente. Como Cristina estaba en España, Diana pasó a recogernos aprovechando que había ido a Arequipa a realizar las compras mensuales de los consumibles para la pollería que las misioneras han montado en Pucchun, un pequeño pueblo cercano a Camaná, para dar una posible salida de trabajo a los chicos cuando llegan a la mayoría de edad y para, al mismo tiempo, realizar una labor de comedor social para la gente necesitada.

Al llegar al Hogar en Camaná nos recibieron los niños muy tímidamente. Era ya muy tarde, de hecho, era de noche, y nos esperaban para cenar. Nos miraban expectantes. Además, se preguntaban dónde estaban los dos niños que les habían dicho que vendrían con nosotros. Pensaban que éramos una familia con hijos. Una broma que les habían gastado para darle misterio a nuestra llegada.

Pero a la mañana siguiente, en el desayuno, se empezó a romper el hielo. Por un lado, ayudándoles a reparar algunos pequeños desperfectos en la casa (actualizándoles los ordenadores, arreglando algunos juguetes como los coches de pedales, fijando algunos cristales o algunos grifos, algunas bicicletas, lo que iba surgiendo, en definitiva..) y, por el otro, hablando con ellos, contándoles cosas sobre nosotros y de España, jugando con ellos al balón, a los puzzles, haciendo paracaídas para los muñecos con bolsas de plástico, leyendo cuentos, haciéndonos selfies con los móviles para luego retocarlas y crear imágenes graciosas.

En estos días incluso hemos aprendido a bailar un baile típico de la sierra del centro de Perú, el baile de los Cañeros de San Jacinto, al unirnos a los niños en la pequeña coreografía que estaban preparando como baile de bienvenida a la madre Cristina a su vuelta al Hogar tras un par de meses en España. La verdad es que hacer un baile con los niños fue divertido, aunque subir a Alex a caballito fue un poco...digamos sufrido, porque ya empieza a pesar lo suyo con esos once años y nuestra espalda no está como a los 20. Pero fue muy divertido.


Otro momento divertido a recordar fue realizar la recolocación del almacén, subiendo todo el material de papelería y la ropa de una de las salas de la planta inferior a una de las salas de arriba, donde aprovechamos todos juntos para reordenar, limpiar y agrupar la ropa que había. Parecía una tienda, con todas esas estanterías metálicas. Y es que los niños necesitan ropa para el día a día, así como mucho, mucho, material escolar. Porque los colegios les exigen un montón de material el primer día de colegio y de unos tipos determinados. No vale cualquier cuaderno, ni cualquier bolígrafo, no. Tienen que ser la cantidad y del tipo que ellos piden. Y rollos de papel y jabón y bayetas. También se utiliza la ropa y otros enseres para aquellas personas sin recursos que se acercan a solicitar ayuda. Aquí no se tira nada.


El caso es que estos quince días han sido muy interesantes y provechosos, ayudando a los niños a preparar el inicio del colegio y disfrutando con ellos los últimos días de vacaciones. Tuvimos tiempo de acercarnos con ellos un día a la playa cercana para jugar con las olas y hacer castillos de arena, y otro día a un Parque Acuático con sus toboganes. Como ambos sitios quedan un poco retirados del centro de Camaná y Cristina no estaba, se les hacía más complicada la logística. Así que, como nosotros conducimos, pudimos llevarles a todos. Y a ellos se les iluminaron las caras, porque como a todos los niños, les encanta bañarse en el mar y tirarse por los toboganes del parque acuático. En la piscina del parque acuático se nos perdió la pulsera que habíamos comprado en Uyuni y los chicos empezaron a bucear para buscarla. Encontraron de todo menos la pulsera: monedas, otra pulsera que nos regalaron y algún billete.

También hay una piscina llamada Padre de Familia a la que pueden ir andando y a la que entran gratis gracias a las "negociaciones" del Hogar y allí también fuimos una tarde, pero no se puede comparar con el mar o los toboganes, claro 😉

Así que, ya sabéis, estos niños (Christian, Diego, Marco, Tony, Laura, Dilia, Rosario, María, Alex, Emmanuel, Yeymi, Joselyn) del Hogar son los que reciben las ayudas que se entregan a la ONG. Antes eran más, pero han ido ya saliendo del centro, como Carmen, Candy y Jorge, que ahora están estudiando en Arequipa y viviendo en la casa que tiene allí las misioneras. O Mario, que está en la Academia de Policía preparándose para ser un agente de la ley.

Nuestro mejor recuerdo lo guardamos también de Cristina y Diana, las dos misioneras seculares de Jesús Obrero que dedican todo su tiempo a estos niños. Su labor es encomiable y merece ciertamente toda nuestra ayuda a través de la ONG Misión y Vida que nuestro amigo Jesús dirige desde Madrid.

Choclo morado. El maiz con el que se hace la chicha morada
Chicha morada: maiz morado, fruta y especias. Frío es refrescante
No podemos cerrar esta entrada sin mencionar a otros miembros de la familia de Camaná con los que hemos compartido estos días y a los que les mandamos desde aquí un cálido abrazo: la señora Yolanda y la señora Justina (y su nieta Yara), las cocineras del hogar y del comedor social, que realizaron unos platos caseros tradicionales para que los probáramos, como el Chupe de camarones (con los que los agentes guardacostas requisan a los pescadores clandestinos en la playa), el lomo saltado, los chicharrones (torreznos, que aquí los hacen mucho más grandes y con más carne), el arroz verde con albahaca o los turrones al estilo de Camaná, que es una masa similar a los buñuelos o los pestiños pero más esponjosa. Nosotros hicimos una paella, pero hay que reconocer que no nos quedó como queríamos. Cocinar para tantas personas requiere de una práctica que profesionales como ellas tienen de sobra.

Chicharrones
Turrones
También nos acordamos de la señora Vicky, siempre pendiente de todo, especialmente de los más pequeños. Siempre dispuesta a ajustarles unas telas para ese traje que lucirían en la fiesta de bienvenida de Cristina o cualquier evento del colegio, y a jugar con ellos o llamarles la atención cuando se terciaba.

Y de Mariela, la hermana de Diana, y su hijo Sebastián con quienes coincidimos esos días. Seguro que Sebastián aún se lo pasa muy bien recordando el baile tradicional que hicimos para Cristina.

Por supuesto, también de Nina, una voluntaria alemana que colaboraba con el centro médico de Cáritas en Camaná y comía en el Hogar. Tímida y sonriente. Un encanto. Esperamos que si finalmente hace un año de universidad en España, como era su intención, podamos volver a verle.

Ah, se nos olvidaba. Celebrar uno de nuestros cumpleaños con ellos ha sido uno de los mejores cumpleaños que hemos tenido nunca. Gracias de nuevo.


A todos ellos sólo podemos darles las gracias por acogernos con la naturalidad y el cariño con que lo hicieron y por permitirnos formar parte de la familia de Camaná. Fue bakán, como dirían los chicos. ¡Seguimos en contacto!

PD: no ponemos fotografías de los niños porque son menores en situación de acogida y, a diferencia de lo que ocurrió cuando os contamos nuestra colaboración en Battambang, Camboya, las fotografías de niños tienen una consideración social y legal diferente.


Datos Prácticos:

Cambio orientativo: 1 euro = 3,5 soles peruanos.

Hogar infantil de Nazareth en Camaná. Las donaciones y si queréis haceros socios de la ONG Misión y Vida se pueden hacer contactando con ellos a través de su web
http://misionyvida.com/presenta/


Qué ver en Camaná:

Es un pueblo pequeño y lo mejor es andar por sus calles. En la plaza principal está la iglesia, muy moderna, con una portada triangular transparente curiosa. También está el cuartel de bomberos y la calle peatonal con algunos comercios, aunque la vida del pueblo se desarrolla alrededor del mercado y de la calle principal, por donde discurre la carretera nacional. Está rodeada de huertas, las chacras, donde se planta el conocido y apreciado arroz de Camaná (muy rico, damos fe). Ya en las afueras, en medio de un paisaje totalmente árido, porque el desierto de Atacama llega hasta esta zona, están las playas de arena que fueron muy afectadas por el tsunami de 2006, como se puede ver en los poblados de casas bajas que las rodean.

Transporte:
Aunque para ir y volver de Arequipa a Camaná nos acercaron en su vehículo, se puede llegar a Camaná en autobús desde Arequipa y desde Lima. Hay varias empresas, como Flores (con muy mala fama por repetidos accidentes) y unas minivan que salen desde la Terminal en Arequipa y en la calle principal de Camaná, cerca del Hotel de Turistas.
Dentro de Camaná hay mototaxis que por 1 sol te llevan a cualquier parte del pueblo. 

Alojamientos:
Tuvimos la suerte de que la misión nos ofreciera alojamiento. Nos abrieron sus puertas, literalmente. En internet sólo habíamos encontrado el llamado "Hotel de Turistas". Una vez allí, comprobamos que en la zona cercana a la plaza, cerca del bulevar hay varios alojamientos.

2 comentarios :

  1. GRACIAS GRACIAS GRACIAS Y MIL VECES GRACIAS. Gracias Juan Luis y Sonia por vuestra colaboración en la casa de acogida. Es un orgullo y una satisfacción enorme tenemos como amigos SOLIDARIOS en Camana. Solo quien es capaz de compartir su tiempo y su dedicación a los demás, como habéis hecho vosotros, demuestra tener un gran corazón. Y por lo que me han dicho, vuestra estancia en nuestra casa de acogida no se olvidará porque el cariño que le habéis puesto ha sido muy muy muy especial. En nombre de todos los que formamos la ONG Misión y Vida GRACIAS DE TODO CORAZÓN¡¡¡¡¡

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    1. Jesús. Gracias a tí. La labor que haceis desde la ONG Misión y Vida es encomiable. Apoyar a estos niños para que tengan una gran oportunidad en la vida es lo mejor que se puede hacer con nuestro tiempo. Estamos muy agradecidos de haber tenido esta oportunidad que no es más que un granito más de arena en el total de vuestra labor. Y estamos orgullosos de ser parte de esta ONG con nuestra pequeña contribución.
      Dicho lo cual, no olvides que en cuanto tengas la nueva web nos lo digas para ponerla tambien en el blog. ;-))
      Un abrazo y nos vemos pronto.

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