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miércoles, 22 de marzo de 2017

Un día en Isla Negra con Pablo Neruda

Día 27 de enero

Cuadro con bandera Chilena y firma de Neruda

"Compañeros, enterradme en Isla Negra,/ frente al mar que conozco, a cada área rugosa de piedras/ y de olas que mis ojos/ no volverán a ver..." así escribía Pablo Neruda en su poema "Disposiciones" su deseo de ser enterrado en su casa de Isla Negra. Allí en el jardín mirando al mar está su tumba, junto a su mujer Matilde Urrutia, con un sencillo epitafio y una cubierta de guijarros de la Bahía del Ancla que tanto le gustaba. Visitándola hemos podido entender al poeta. La casa es muy bonita. El lugar es encantador. Ha sido un momento mágico del viaje.

Habíamos quedado sobre las once de la mañana en el centro de la ciudad de Santiago con nuestro amigo Julio César. Queríamos tener el tiempo suficiente para charlar recordando antiguas historias comunes después de tanto tiempo sin vernos, y disfrutar de su compañía y la de su familia. En realidad, creíamos que íbamos a dar una vuelta y comer algo en algún lugar del centro de Santiago que Julio César nos querría enseñar. Fue una sorpresa cuando al encontrarnos nos comentó que su mujer y su hijo nos esperaban en el coche que estaba aparcado muy cerca para ir a comer a un restaurante "a las afueras".
Terraza en Isla Negra
Fue un trayecto de casi dos horas, unos 175 kilómetros, para llegar al misterioso destino. En el camino, su hijo, su mujer y él mismo fueron dándonos detalles de los lugares por donde pasábamos con el coche: las montañas, los viñedos, los terrenos de cultivo, los pueblos de la costa... qué mejor guía turístico que quien ama su tierra como ellos.

Isla Negra
Y finalmente llegamos al destino, envuelto entre los pinares que ocultan al viajero este Monumento Nacional que es la Casa Museo de Isla Negra, una de las tres casas de Pablo Neruda junto con "La Sebastiana" en Valparaíso y "La Chascona" en Santiago. Un lugar que deseábamos conocer.

Comimos primero en el restaurante anexo a la casa, "El rincón del poeta", mirando al mar desde detrás de las cristaleras de la parte superior. En la terraza exterior, tanto la brisa marina, como el sol abrasador no hubieran hecho tan agradable el momento. Fue una comida deliciosa de sabores de Chile, como el Caldillo de congrio que tanto le gustaba tanto al maestro, los ostiones con queso (algo parecido a las zamburiñas), machas, reineta (pescado blanco), etc. Y, por supuesto, con un Pisco Sour Chileno de entrada y un rico vino también chileno para acompañar la comida.

Abajo la Cantina, encima el Dormitorio, bajo la veleta, la Sala de Mascarones
Abajo la Cantina, encima el Dormitorio, bajo la veleta, la Sala de Mascarones

Tras la comida, con su animada charla y las fotos de recuerdo, nos dirigimos a ver el museo, la casa de Pablo Neruda en la Bahía del Ancla: Isla Negra.

Isla Negra no es una isla. Es una casa. Y no es una casa cuadrada tradicional, no. Neruda construyó una alegoría del mismo Chile en este lugar. La casa es alargada, sinuosa, con zonas muy estrechas y otras con grandes espacios, como la tierra que tanto amaba. Porque la geografía de Chile es así, estrecha y alargada, pero sus gentes hacen de este país un sitio amplio y acogedor.

Los vecinos de Isla Negra veneran a Neruda y lo muestran en sus calle
Los vecinos de Isla Negra veneran a Neruda y lo muestran en sus calles

A Neruda le gustaba mucho el mar como todos sabéis. Por eso, cuando buscaba un lugar para poder tener tranquilidad para escribir su gran proyecto "Canto General", encontró en 1938 una pequeña cabaña de piedra de un marino español, Eladio Sobrino. No fue hasta 1943 que inició la ampliación de esa cabaña con el arquitecto catalán Germán Rodríguez Arias. Y siempre fue para el poeta "su isla", un lugar donde refugiarse y aislarse para escribir.

La casa crecía año tras año, con nuevos espacios, nuevas habitaciones, alargándose, pero siempre mirando al mar, siguiendo la línea de costa y ganando jardín. En 1965 se amplió con unos arcos que dan continuidad entre la nueva zona para visitas y su zona privada.

Pasillo de las Máscaras en Isla Negra
Pasillo de las Máscaras y los veleros en botellas en Isla Negra

Su dormitorio está en la parte superior, con un gran ventanal para ver las olas, pero justo encima de la cantina donde en tardes interminables se celebraban tertulias con sus amigos, ya para hablar de poesía, o de política. Porque Neruda fue político y diplomático chileno también, no siempre en concordancia con los regímenes en el poder y siempre manteniendo su independencia, incluso en la clandestinidad en algún momento por ser miembro del Partido Comunista de Chile. Pero también fue un gran amante de la amistad, y prueba de ello son sus homenajes a sus queridos Miguel Hernández, Gabriela Mistral, Rafael Alberti o Lorca, entre otros.

Nada más entrar, bajo el pequeño alero de madera que hace puerta de bienvenida, la leyenda "Regresé de mis viajes. Navegué construyendo la alegría constituye ya un canto a la hospitalidad de este lugar.

Vestibulo de Entrada en Isla Negra
Vestibulo de Entrada en Isla Negra
Durante la visita vimos diferentes estancias, recuerdos de sus colecciones de las que tan apasionado era: sus mascarones de proa en las primeras salas, sus máscaras en el pasillo, sus maquetas de barcos dentro de botellas, sus caracolas marinas, sus pipas marineras, sus botellas de vidrio en la cantina y, claro, el escritorio donde el poeta escribió la mayor parte de su Canto General y otras grandes obras. Mirando al mar. A su querido Océano Pacífico del que llegó a decir "El Océano Pacífico se salía del mapa. No había donde ponerlo. Era tan grande, desordenado y azul que no cabía en ninguna parte. Por eso lo dejaron frente a mi ventana..." (poema "El Mar" de su Antología Fundamental).

La Cantina de Isla Negra donde Neruda celebraba las Fiestas Patrias con sus amigos
La Cantina de Isla Negra donde Neruda celebraba las Fiestas Patrias con sus amigos
Vimos la sala del caballo, su caballo favorito, recuerdo de su infancia, un inmenso caballo que dicen que fue el causante de la construcción de una sala para que pudiese estar a salvo para siempre. Porque Neruda lo compró tras haberse incendiado el lugar donde estaba antes. Pero como había perdido la cola, sus amigos le pusieron tres.

En el exterior, el bote que nunca llegaría al mar y el campanil que al llegar a su casa hacía sonar para avisar al pueblo que había regresado. Así era Neruda. Un "marinero de boca" como él decía: Amaba el mar pero no sabía nadar.

"Un barco sin mar no es un barco que merezca la pena"
En el jardín, para terminar la visita de la casa, su tumba. Una tumba sencilla y discreta. Frente al mar. Aquí volvió en 1992 cuando sus restos se trajeron desde Santiago donde murió el 23 de septiembre de 1973, solo 5 días después de marchar al hospital desde aquí. Tal vez las noticias preocupantes del inicio el 18 de septiembre del golpe militar de Pinochet que sus amigos le comunicaron en Isla Negra provocaron un empeoramiento en la ya débil salud del escritor.

Tumba de Pablo Neruda y su mujer en Isla Negra
Aqui en el jardín de Isla Negra reposa "el poeta más grande del siglo XX" segun Gabriel García Márquez
Al salir y bajar a la playa bajo la casa, oyendo las olas rompiendo contra las rocas, dejándonos arrullar por este sonido, entendimos porque a Neruda le gustaba bajar aquí a pasear. Tal vez incluso algún día de esos últimos momentos. Saludamos al mar de Neruda y echamos un último vistazo a la casa desde ese lugar. Sencillamente nos enamoró como a él.

Isla Negra sobre la Bahia del Ancla
Isla Negra sobre la Bahia del Ancla
No queremos terminar esta entrada sin dejar de agradecer a nuestro querido amigo el haber acertado tan de pleno con este "regalo". Siempre quedará en nuestra memoria.


Datos prácticos:

Cambio orientativo: 1€ = 706 pesos (CLP)

Museo Isla Negra: entrada 7.000 pesos. La visita con audio-guía incluida dura una hora aproximadamente. Desde el punto de entrada, marcado con el número 1, hasta su tumba, marcada con el número 16. Más info en su página web

Transporte: aunque fuimos con Julio en su coche, se puede ir desde Santiago o Valparaíso en Autobús. Está ubicada a 115 kilómetros de Santiago y a 73 kilómetros de Viña Del Mar.

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