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domingo, 12 de febrero de 2017

Great Ocean Road

Días 8 y 9 de enero

La Great Ocean Road. Era uno de nuestros favoritos para ver en Australia y no nos ha defraudado. Es una bonita carretera al oeste de Melbourne camino de Adelaide, construida al final de la Primera Guerra Mundial, donde se ven formaciones rocosas impresionantes, animales en libertad, pueblitos costeros y bosque húmedo de eucaliptos y helechos. Un lujo. ¿Lo vemos juntos?

La Great Ocean Road (GRO), o la gran carretera del océano, son 243 kilómetros de serpenteante asfalto entre las poblaciones de Torquay y Allansford. Esta carretera es una obra de los soldados australianos tras la Primera Guerra Mundial.
Bells Beach
Hemos dividido el recorrido en dos días para poder ver el atardecer en uno de sus puntos significativos: "Los Doce Apóstoles". La ruta en estos dos días ha empezado en Melbourne, para llegar al inicio de la GRO en Torquay (perfectamente señalizado) y continuar pasando por los siguientes puntos:
  • Localidad de Aireys Inlet.
  • Faro de Split Point.
  • Great Ocean Road Memorial Arch.
  • Localidad de Lorne.
  • Reserva natural del Cabo Otway para ver koalas.
  • Localidad de Apollo Bay.
  • Escaleras de Gibson.
  • The Razorback.
  • Loch Ard Gorge.
  • Los Doce Apóstoles para ver atardecer.
  • Warrnambool para dormir y al día siguiente volver para terminar los puntos que no pudimos ver el día anterior, comenzando cerca de Port Campbell, con
  • The Arch.
  • The London Bridge.
  • The Grotto.
  • Llegando a la Localidad de Peterborough.
  • Y finalmente ver la Bahía de Mártires.

1. Faro de Split Point

Desviándonos a la izquierda de la carretera a las afueras de Aireys se llega al Faro de Split Point con un mirador desde el que contemplar la línea de costa con impresionantes acantilados y bajos de piedra que hicieron naufragar varios barcos antes de la construcción de este faro, que ayudaba a los barcos que iban camino de Melbourne después de pasar el faro del cabo de Otway.
Nos habían dicho que se podían ver ballenas, pero no tuvimos suerte. Tal vez entre mayo y octubre que es la época se puedan ver con mucha frecuencia.



2. Great Ocean Road Memorial Arch

Este arco está dedicado a los hombres que construyeron la carretera como tributo a los caídos en la Primera Guerra Mundial. Habíamos leído que la GRO se había construido por la guerra, pero no entendimos la razón hasta que llegamos aquí, al leerlo en sus paneles. Esta gran obra de ingeniería se comenzó al final de la Primera Guerra Mundial para dar empleo a más de 3000 hombres que habían regresado de combate y la velocidad de progreso era de 3km al mes en las zonas más escarpadas. Se completó en 1932 y con ello se empezó a promover el desarrollo de esta zona de Australia.
El arco actual de madera se colocó en 1983, y ha habido otros tres anteriores que se destruyeron por diversos incendios que asolaron la zona. Hay un aparcamiento a la izquierda, justo antes del arco, con varios carteles de información sobre la GRO.

3. Localidad de Lorne

No tiene mucho interés. Es una ciudad con una playa de arena bastante grande y que al ser domingo estaba llena por lo que tuvimos un poco de atasco al atravesarla. Justo unos días antes habíamos visto en la tele que se había celebrado una competición anual de natación en esta playa y que habían tenido que incrementar la vigilancia para celebrarla por la presencia de algún tiburón en las zonas cercanas.


4. Cabo Otway – Faro de Otway

Camino de la desviación al Faro de Otway, pudimos ver nuestro primer koala en la misma carretera. No hay como ver a un par de coches parados en el arcén para saber que hay algo de interés. Allí estaban, subidos en las ramas de los eucaliptos. Vimos tres en tres árboles distintos.
Pero nos habían dicho que en el camino del faro había más y allá fuimos. Para ello continuamos hasta la localidad de Apollo Bay, de nuevo con un importante atasco, y llegamos a la desviación a la izquierda para ir al cabo. El camino es un bosque de eucaliptos mezclado con paisaje de pastos que tenían ya el color amarillo del verano. Empezamos a ver lo que buscábamos: koalas justo al lado de la carretera. Son como bolitas de peluche dormitando en las ramas. Y una vez vista una, aprendes a localizar otras más. Aunque también ver a otros coches parados en la carretera ayuda 😎
 
 

A la zona que rodea el faro no entramos porque no quisimos pagar la entrada, que nos pareció cara, estando además situado a más de un kilómetro de la zona de acceso. Los aborígenes han montado una especie de parque de atracciones en este cabo con zonas de recreo variadas. Pero no nos importaba, porque ¡habíamos visto koalas! y nuestro siguiente objetivo nos esperaba.

5. Las escaleras de Gibson

Continuando la carretera llega un momento en el que el bosque desaparece y se convierte en un paisaje de retamas mucho más cerca de los acantilados. Un poco antes de llegar a nuestro destino, paramos en el mirador de las Escaleras de Gibson, un recorrido de 70 metros en escaleras talladas que bajan por el acantilado hasta llegar a la arena de la playa, y ver nuestro primer acantilado de color amarillo.

6. The Razorback

Formación rocosa que se puede observar parando en el mirador del Loch Ard Gorge y tomando el camino de la izquierda. Es una muralla de piedra caliza que ha quedado aislada por la constante erosión de las olas y el viento. Hace muchos años esta roca se extendía más allá en el océano, pero la erosión ha hecho que se vayan separando pedazos de la roca, dejando la roca como se ve hoy en día. En el acantilado se está formando otra cueva, por lo que probablemente algún día aparezca aquí un nuevo arco.
 

7. Loch Ard Gorge

Debe su nombre al clipper Loch Ard que se hundió aquí en 1878 debido a que la niebla no permitió al capitán ver la luz del faro Oatway y, aunque estuvo toda la noche observando preocupado el horizonte, cuando vieron los acantilados blanquecinos ya fue tarde para retroceder. De los 54 pasajeros y tripulantes sólo se salvaron 2 personas. Este fue uno de los muchos hundimientos que ocurrieron en estas peligrosas costas. Hay varios miradores, desde los que se puede observar un arco formado en el acantilado y la estrecha garganta con una bonita playa a la que se puede bajar.
 
 
 
8. Atardecer en "Los doce Apóstoles"

No queríamos llegar tarde a nuestra cita con el gran objetivo del día: ver atardecer en "Los doce Apóstoles", por lo que retrocedimos un poco para llegar al punto donde, un poco más adelante de la localidad de Princetown, a la derecha, aparece la indicación a la zona de visitantes con su parking muy bien señalizado, donde se deja el coche y ya a pie, cruzando la carretera por un paso subterráneo, se llega a los miradores, desde donde observar esta formación geológica. Cada visitante elige el mirador desde el que desea ver la puesta de sol.
The twelve apostoles. Los siete apóstoles

Los Doce Apóstoles son unos pilares de piedra caliza que emergen del Océano Antártico. Unas enormes columnas que se elevan hasta los 45 metros de altura, restos del acantilado que se han ido quedando aisladas, erguidas sobre el mar hasta que la erosión y el oleaje las haga caer. De hecho, a pesar de mantener este nombre, actualmente sólo hay siete u ocho (nunca fueron doce). El último Apóstol que se cayó fue en 2005. Curiosamente, hace un siglo, el nombre de estas formaciones era "La lechona y sus crías" pero alguna mente preclara debió pensar, en la época de la construcción de la carretera, que no era un nombre muy apropiado para atraer a los turistas y lo cambiaron.
El paisaje es muy bonito y el atardecer fue cambiando poco a poco el color de la piedra para darle un tono un poco más rojizo, aunque no tanto como esperábamos porque el horizonte estaba un poco nublado y los últimos rayos del sol no llegaban. Pese a la espera gélida con la brisa del mar azotando nuestra cara, fue un broche ideal para este primer día en la GRO.

El Centro de información está muy bien señalizado y dispone de aseos. Para nuestro gusto, el horario es muy escaso, cierran a las cinco, cuando casi todo el mundo quiere venir a ver atardecer, pero es que en Australia recomiendan no conducir mucho de noche por los animales y, claro, no van a poner a funcionarios a conducir de noche por dar gusto a los turistas. Así que la zona de información, recuerdos y la cafetería estaban cerrados. Los baños estaban abiertos y como siempre en Australia, gratis, limpios y con papel.

9. Warrnambool

Ya de noche, seguimos directos camino de nuestro alojamiento en Warrnambool. Tuvimos que ir una hora de coche por la Great Ocean con cien mil ojos porque los avisos de canguros son constantes y dicen que suele haber bastantes atropellos de estos animales, que se quedan petrificados en medio de la carretera, asustados por los faros de los coches. Afortunadamente, no encontramos ninguno y pudimos llegar a nuestro lugar de descanso sin contratiempos.

10. The Arch

A la mañana siguiente volvimos a desandar un poco el camino para terminar de ver los puntos importantes junto a Port Campbell. Nos fuimos hasta el más cercano a este pueblo, a unos siete kilómetros. The Arch que, como su nombre indica, es un arco creado por el batir del agua en la formación caliza. Pequeño, pero un anticipo del que veríamos a continuación.

11. London Bridge

Prácticamente al lado de The Arch, ya en el camino de vuelta a Warrnambool, se llega al aparcamiento del famoso London Bridge, llamado así porque antes se parecía al puente de Londres, aunque ahora ya está solo uno de los dos ojos que lo formaban, el otro se derrumbó en la década de los ochenta. La imagen desde el mirador es espectacular.

12. The Grotto

Un poco más adelante, a la izquierda, se encuentra otra curiosa formación: The Grotto. Se trata de una cueva que se formó por la filtración de agua superficial en la roca y la disolución posterior de la caliza por los ácidos que contienen estas aguas superficiales. Así, acaban creando grutas que se derrumban y forman curiosos paisajes.

13. Bahía de mártires

Para terminar nuestro recorrido por esta costa, paramos en el mirador de la Bahía de Mártires disfrutando de los acantilados con la bonita luz de la mañana. También aquí hay paneles explicando los diferentes naufragios de la zona. Aprovechamos las facilidades de aseos que hay en las zonas de playa de la localidad de Peterborough y de paso observar desde el mirador el monumento a James Irvine y algunos otros náufragos.

En resumen, esta carretera, la Great Ocean Road, es un recorrido imprescindible en Australia. Se pueden ver koalas en su propio habitat, acantilados, faros, bosques...y nos faltó ver los canguros, alguna ballena...y algún pingüino que parece que también se dejan ver por esta zona al anochecer.

Datos prácticos:

Alquiler de coche en Melbourne, que aprovechamos para llegar hasta Adelaida. Lo alquilamos con Sixt (eastcoastalrental.com), con kilometraje ilimitado y segundo conductor gratis. Pequeñito, pero suficiente para cubrir nuestras necesidades. No contratamos el seguro adicional que siempre te ofrecen.

Si vais en un día desde Melbourne, la carretera de vuelta desde Port Campbell por el interior es más segura, si tanta curva y sin animales. Aunque son casi cinco horas de vuelta.

Los puntos de interés tienen aparcamientos preparados para dejar el coche y caminar hasta el mirador. Son gratuitos.

Alojamiento: dormimos en la casa de Jimmy, en Warrnambool, contratada por AirBnb. Un joven con buen rollo y casa grande con decoración moderna. Nuestra habitación estaba limpia, pero la cocina y el baño no mucho. No lo recomendaríamos asi que no os ponemos enlace.

4 comentarios :

  1. ¡ QUE RECUERDOS !!!
    Lo recuerdo como si fuera ayer y ya han pasado mas de 5 años ... Con mi mujer nos propusimos que antes de tener hijos había que pasar por Australia, ;););) y así lo hicimos.
    Sin lugar a dudas unos de las atracciones turísticas mas bonitas del mundo.
    Disfrutad de esta zona que es ESPECTACULAR.
    Un fuerte abrazo.

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    Respuestas
    1. Hola Señor, ¡qué gusto saber de tí!
      Totalmente de acuerdo contigo, un recorrido espectacular.
      Un fuerte abrazo

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  2. Olvidar el comentario de antes, leo en forma secuencial. Qué bonito, me quedé con las ganas de hacer en vez de la Road el Walk... espectacular.

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    1. Andando son muchos kilómetros. Sois dos deportistas, pero suponemos que lo haríais en varias etapas ¿no?
      Bromas aparte, a nosotros también nos hubiera gustado hacer el recorrido más tranquilamente, bañándonos en alguna de las impresionantes playas o calas que vimos por el camino, pero nos esperaban otros bonitos lugares que visitar...
      Un abrazo.

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