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miércoles, 4 de enero de 2017

Jodhpur, la ciudad azul

Días 11 y 12 de diciembre

Amanece sobre Jodhpur y los primeros rayos de sol van poco a poco descubriendo el azul de las casas de esta ciudad. Azul principalmente en el barrio Brahmani y en sus tejados, pero también en algunas callejuelas donde se abren puertas que sugieren algo fascinante.

Dominando la ciudad de Jodhpur se eleva majestuosa, en contraste, la fortaleza de Mehrangarth, la Ciudadela del Sol.

Y es realmente imponente, ya que se eleva casi en vertical en la montaña de 125 metros sobre la que asienta. Hoy el acceso es a través de una carretera que nos permite llegar a sus puertas sin esfuerzo, pero en el pasado era un gran baluarte defensivo en el que los elefantes no podían cargar contra las puertas porque éstas estaban en lo alto de la rampa y cuando llegaban arriba, se encontraban con un brusco giro justo antes de llegar a ellas, que impedía a los elefantes poder topar contra las puertas en carrera. Ingenioso. Además, había pinchos en la puerta, a la altura de las cabezas de los pobres animales por si, aun así, se les ocurría intentarlo.

La zona de palacio parece una colmena
La rampa de acceso al Fuerte tiene varios giros de 90 grados
 Pudimos recorrerlo durante dos horas usando una audioguía que está incluida en el precio de la entrada, más cara que la de los locales, claro. Bueno, ya que la teníamos la aprovechamos para aprender más de la historia del lugar. Y así conocer que esta fortaleza nunca fue conquistada por asedio ni en batalla, convirtiéndose en la joya de los fuertes del Rajastán y de sus gobernantes, la dinastía de los Ratores. La comenzaron a construir en 1459 al mismo tiempo que se fundó la ciudad, pero la mayor parte de lo que se ve hoy en día corresponde a la parte construida en el periodo del Maharana Jaswant Singh (1638–78). Durante el recorrido hay varias teatralizaciones que muestran ciertos aspectos de la vida en el fuerte, como el uso del opio para socializar, el consumo de tabaco en pipa de agua, y también se puede aprender a ponerse un turbante o escuchar música tradicional.


En su interior se encuentran varios museos con pinturas en miniaturas muy delicadas que son típicas del Rajastán, museo de armas, museo de artículos de la vida cotidiana en palacio, ... pero las salas por las que pasamos estaban un poco frías sin los tapices y los muebles que nos hubiera permitido tener una mejor idea del modo de vida en este fuerte, aunque si que pudimos ver alguna sala decorada, como la sala de audiencias o el dormitorio del Maharana. También tienen una interesante colección de palanquines y de cunas.

Palanquín de principios del siglo XX
Una vez dejadas atrás las zonas militares, se llega a las habitaciones del palacio donde estaban las mujeres, el Moti Mahal, con una mayor delicadeza en los adornos de las fachadas dejando pequeñas ventanas para que pudieran mirar sin ser vistas...mmm "¿no os suena esto también a los palacios árabes y algunas estancias judias?
Manos de viudas
El fuerte de Jodhpur domina la ciudad
Tejados azules de Jodhpur
Último giro defensivo en curva en la fortaleza de Jodhpur para evitar el ataque de elefantes
puerta de acceso al fuerte de Jodhpur c oin pinchos a la altura de la cabeza de los elefantes
Salimos del fuerte y a pocos metros, aunque los recorrimos en coche, está el Jaswanth Thada, un pequeño edificio de mármol blanco donde se celebran las ceremonias para despedir a los difuntos de la familia gobernante antes de realizar su cremación y sepultarles en los cenotafios cercanos, y luego poner su cuadro/foto colgado en este salón. Es un lugar tranquilo como corresponde a un cementerio real aunque está lleno de turistas que como nosotros, se quedan embelesados ante este "Palacio de Perla".

Antes de volver a la ciudad, fuimos al Palacio Umaid Bhawan, una de las residencias privadas más grandes del mundo. Se comenzó a construir en 1929, como residencia del Maharajá de Jodhpur Umaid Singh y su nieto aún reside allí, aunque ocupa sólo una parte del palacio, siendo el resto un hotel de lujo (el mejor del mundo en 2016 para TripAdvisor). El palacio tiene 347 habitaciones de estilo Art Decó, aunque sólo son visitables unas pocas salas, con fotografías y maquetas, así como mobiliario, vajilla y otros enseres. Se puede ver también la cochera, con una exposición de coches antiguos, justo enfrente de la taquilla.
Vista frontal del Palacio
Maqueta del Palacio
Preparados para recibir a los huéspedes
Tras esta visita, comimos y volvimos al centro. Paseamos un poco por la Plaza del Reloj, centro del bazar Sardar, donde se pueden encontrar toda clase de cachivaches y telas. Muy desordenada y sucia cuando llegamos por la tarde. Vacía cuando salimos por la mañana. Las callejuelas estrechas nos dejaron al menos la oportunidad de descubrir algunos rincones de paredes verdes y azules con puertas muy decoradas, o muy simples pero con cierto encanto. Inicialmente, sólo los Bramanes estaban autorizados a pintar sus casas de azul, pero con el paso del tiempo, habiéndose corrido el rumor de que este color aislaba del calor y ahuyentaba los mosquitos, empezaron a pintarse más casas de azul, llegando a hacerse conocida como la ciudad azul, lo que atrajo más turismo e incentivó mantener el color.

Mutter panner, arroz birjani y baingan con pan naan
Puerta del mercado de Sardar
 
 

Lo mejor era la habitación del hotel que teníamos con una vista del castillo desde nuestra habitación y desde la azotea donde cenamos las dos noches. Lo peor es que, como son tan religiosos en esta zona, competían a las seis de la mañana los cánticos hinduistas por los altavoces de todos los templos, con las llamadas a la oración desde los minaretes de las mezquitas. Por cierto, los hinduistas visten de naranja y los musulmanes de verde. Un bonito contraste de color.



Datos prácticos:

Entrada al castillo con audioguía en español incluida: 600 rupias (8,5€) más 100 rupias (1,4€) por sacar fotos. Si no quieres subir la cuesta que rodea la muralla hasta su puerta, hay un ascensor disponible por 40 rupias.

Entrada a los cenotafios: 30 rupias (0,42€)  más 25 rupias de la cámara.

Entrada al Palacio Umaid Bhawan: 100 rupias.

Hotel Juna Mahal Boutique Homestay: es un típico haveli en el centro de la parte antigua. La casa tiene 472 años. No se puede llegar en coche hasta la puerta y, de hecho, nuestro conductor se metió en un lío intentando llegar lo más cerca posible porque la calle por dónde íbamos llegó un momento en que prácticamente solo cabía el coche, y todas las motos y tuktuk se le echaron encima diciéndole que ¡¡dónde iba!!. El hotel lo regenta una familia brahmani cuyos antepasados servían como sacerdotes en los templos reales. Estuvimos muy a gusto en una habitación en el cuarto piso muy bien decorada y con vistas al castillo sobre los tejados azules de las casas cercanas. Era la habitación de nombre Lord Ganesha.

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