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lunes, 24 de octubre de 2016

¡Chum Riep Suo, Phnom Penh! (ជំរាបសួរ, ភ្នំពេញ)

Días 7 a 9 de octubre 

Palacio Real de Phnom Penh
A la orilla del rio Mekong, Phnom Penh, la capital de Camboya, conocida como La Perla de Asia en los años 20, intenta liderar la evolución del país tras los violentos años de las guerras de Vietnam, los exterminios de los Jemeres Rojos y los turbulentos tiempos tras esos años. Camboya es un país pobre, pero iniciando un lento crecimiento. No sabíamos lo que íbamos a encontrarnos y hemos disfrutado de los pocos días que hemos pasado en esta ciudad como anticipo de un fantástico recorrido por el país.

Tras un vuelo corto de una hora desde Ho Chi Minh City llegamos a Phnom Penh, bajo una lluvia tropical intensa. La primera aventura fue descubrir dónde estaba la parada del autobús de la línea 3 que nos llevaría al centro, en un trayecto de unos treinta minutos. Este autobús lleva en funcionamiento desde hace un año escaso, en un empeño del ayuntamiento para aliviar el tráfico, aunque por lo visto, es difícil convencer a la gente de que es mejor usar un autobús y andar un poco, que usar su propia motocicleta o un tuktuk que les lleve hasta la puerta, dejando por supuesto la moto encima de la acera.
En cualquier caso, tras un pequeño rodeo bajo la lluvia por el parking del aeropuerto (porque nos dijeron que estaba a la izquierda, cuando estaba casi enfrente), conseguimos salir a la avenida donde se toma este autobús, muy barato por cierto, y evitar así la mafia de taxistas que te rodea a la salida del aeropuerto. Si optáis por el taxi, debes dejar claro dónde ir y preguntar antes el coste oficial del recorrido, en la terminal de salida del aeropuerto, en la oficina de gestión de taxis, para evitar el habitual timo al turista. Nuestro primer contacto con los camboyanos no pudo ser mejor, desde que nos montamos en el autobús, los pasajeros no dejaron de preguntarnos si necesitábamos ayuda para llegar a nuestro destino al vernos mirar el mapa e intentar adivinar el nombre de las calles que estaban escritas en caracteres khmer, contentos de que unos europeos cogieran el autobus como ellos.

Amok de pescado, un plato de la cocina Khmer
Amok de pescado, un plato de la cocina Khmer
Como el hotel no estaba cerca de las paradas del autobús de esta línea 3, nos bajamos en la parada cercana al Central Market para cambiar a un autobús de la línea 2 que, este sí, nos llevaría bastante más cerca de nuestro destino, en tan solo un par de paradas. Y finalmente, terminamos de recorrer los cien metros hasta el hotel andando, pero bajo una lluvia insistente que hacía parecer más largo este corto trecho. Era ya de noche al llegar, por lo que tras dejar el equipaje y ducharnos, no pudimos más que cenar, planificar el recorrido del día siguiente y descansar.

Estupa del Monumento a la Independencia
Estupa del Monumento a la Independencia
A la mañana siguiente nos lanzamos a descubrir la ciudad, centrando nuestro interés especialmente en los edificios del Palacio Real. Desde el hotel, bajamos andando hacia el Bulevard Sihanouk (no tiene casi árboles, avisamos) y enseguida vimos el Monumento a la Independencia, que ciertamente tiene un color más bonito iluminado por la noche, que durante el día. Se puede contemplar mejor desde el parque delimitado por la avenida, que tiene una estatua del Rey, porque su altura y forma imitando los templos de Angkor se aprecian mejor en la distancia. Ya desde ese momento empezamos a apreciar grandes diferencias con los países visitados hasta el momento. La arquitectura es muy distinta, con múltiples capas de tejados puntiagudos.

Monumento al Rey Norodom Sihanuk
Monumento al Rey Norodom Sihanuk
En una de las esquinas de la plaza de este monumento entramos a ver un templo budista (Wat Langka). Nos sorprendió porque parece más un conjunto de casas rodeadas por una valla muy decorada y con las típicas puertas en los cuatro puntos cardinales, y en las que en uno de los huecos de esta manzana se yergue un edificio elevado sobre unas escaleras, con la típica forma de los templos de aquí. Estaba cerrado, por lo que no podemos deciros cómo era por dentro.

Wat Langka
Wat Langka
Continuando por el parque dirección al río Mekong, llegamos a otro parque, el de la hermandad con Vietnam, dominado por un enorme monumento conmemorativo.


Y, finalmente, llegamos a la explanada del Palacio Real, sobre las doce del mediodía del sábado. Y sorpresa. Cierra de once a cuatro. Así que continuamos el paseo por la orilla del rio, lleno de palomas y niños jugando con ellas y con personas pintando las aceras de la plaza de un color amarillo brillante que no nos llevamos en las suelas de nuestras zapatillas de puro milagro. También había una pareja haciéndose fotos con sus trajes de boda, que amablemente posaron para nosotros.

Preah Tineang Chan Chhaya
Pareja de novios
Royal Palace Park
Pasamos por otro templo, el Wat Bottom Park y aquí vimos por primera vez unas figuras (dioses y asuras) tirando de una serpiente con 7 cabezas (Vasuki), a modo de barandilla de un pequeño parque. Nos llamaron  la atención y luego buscamos información sobre ellas, averiguando que forman parte de una importante leyenda muy importante del hinduismo (el Batido del océano de leche), que está representada en uno de los muros laterales de Angkor Wat y que hemos visto repetida después en muchos puentes y escaleras.

Dioses y asuras tirando de Vasuki
Dioses y asuras tirando de Vasuki
Wat Bottom Park
Decoración del techo del templo
Decoración del techo del templo
Detale figuras del jardin y de la fachada del templo
Detale figuras del jardin y de la fachada del templo
Era pronto para comer así que decidimos acercarnos al Museo Nacional de Camboya que está en una calle cercana. Nos gustó mucho. Tanto el edificio como el contenido. No es un museo muy grande  y necesita una actualización en los formatos de presentación de los contenidos para no parecer un almacén, como ocurría en algunas salas, y para ofrecer más información, pero es interesante ver las esculturas salvaguardadas de los diferentes templos, incluido Angkor. Podéis ver estatuas de los dioses, de las asuras, bajorrelieves, tanto en las salas como en el patio interior comenzando con un enorme del semidios alado Garuda que nos recibió a la entrada.

Fachada principal del Museo
 


Además, estaban mostrando un documental en una de las salas sobre el papel que los camboyanos tuvieron en la Primera Guerra Mundial, como parte de las tropas francesas coloniales, en el contraataque en las trincheras en tierras alemanas. Bastante interesante. Por cierto, aunque se indica que para tomar fotos o vídeos se debe adquirir una entrada adicional especial, a la venta en la primera sala, la realidad es que todos hacíamos fotografías sin que pareciera que ninguno hubiéramos pagado dicho ticket..


Tras comer en uno de los varios restaurantes a la orilla del río Mekong, fuimos al Palacio Real. Es un complejo de varios edificios magníficos, de tejados dorados, totalmente diferentes a los Palacios reales de China, Japón o Vietnam y, por supuesto, de Europa. Sumamente elegantes por fuera incluso estando cubiertos de oro y siendo muy brillantes. Sólo pudimos atisbar el interior del Salón Principal, al que solo permiten mirar desde la puerta principal y algunas ventanas laterales y sin poder sacar fotos (ejem...), todo dorado (ya no tan elegante) con estatuas del rey al fondo de una sala con columnas de mármol y tapizada con alfombras de vivos colores, como el techo. Hay una zona que no se puede visitar, ya que todavía vive ahí la familia real.

Sala del Trono
Sala del Trono
Salón del Trono

Panorámica de los edificios alrededor de la Sala del Trono

Pagoda de Plata
Maqueta de Angkor Wat
Frescos en los muros interiores del recinto de la Pagoda de Plata
Aparte de algunos edificios más, lo más destacable que vimos es que hay pequeñas exposiciones de ornamentos de palacio, como la de los palanquines en una sala, una muestra de los colores de los vestidos, que son diferentes para cada día de la semana o una réplica de una casa de los arrozales en la que se aprecia el palafito con su escalera de entrada, con una cocina en el primer piso junto con el pequeño salón y la alcoba.


 
 

Al día siguiente, fuimos al mercado central, construido en 1937 en estilo art decó, con una cúpula central y cuatro brazos en forma de equis. Como suele pasar en estos mercados, aquí se vende comida, ropa, joyas, imitaciones, juguetes, es decir, de todo. Se construyó en una zona donde había un lago, que tuvieron que drenar para edificar y por eso en época de lluvias todavia hay inundaciones. Era un día muy caluroso, por lo que decidimos aprovechar la piscina de nuestro hotel antes de que se desatara la tormenta de lluvia torrencial que sobre las cuatro de la tarde descarga en esta zona.


Cúpula central del mercado
Puestos de comida
No hemos visitado todos los puntos de interés de la ciudad, aunque quizá volvamos al final de la estancia en Camboya. De los sitios pendientes, resaltaríamos tres:
  • Por la sonrisa de un niño (PSE): ONG donde colaboran Mónica y Pablo, unos amigos con los que no pudimos coincidIr, y que tiene proyectos de escolarización, formación profesional, acogida, salud, etc. en Camboya, con sede principal en Phnom Penh.
  • Tuol Sleng Museum of Genocide: llamada originalmente Tuol Svay High School, fue renombrada S21 por los Jemeres Rojos, que la convirtieron en un centro de detención, tortura y ejecución, durante el genocidio en el que de 1975 a 1979 en el que masacraron a una cuarta parte de la población de Camboya. Esta época negra de la historia de Camboya explica gran parte de los retos con los que se enfrenta hoy el país. Se calcula que 14.000 personas fueron encarceladas en el S21, de las que sólo 7 sobrevivieron, algunos de los cuales fueron testigos clave en los juicios que se celebraron posteriormente. Hay una amplia documentación escrita y gráfica sobre los crímenes cometidos aquí.
  • La pagoda Wat Phnom: es un edificio religioso budista elevado 27 metros sobre una rotonda, que lo convirte en el edificio religioso más alto de la ciudad. Es del siglo XIV. Os dejamos aquí el enlace a Wikipedia por si queréis ver fotos.
Documentación para el viaje a Camboya:
Blog Vietnamitas en Madrid; aunque por el nombre parece que está enfocada sólo a Vietnam, también tiene información práctica de Camboya y otros países de la zona.
Blog Souteyrant; información centrada en Camboya. Es donde encontramos el autobús del aeropuerto de Phnom Penh, por ejemplo.
Blog Marcando el Polo: la información de esta pareja argentina también nos está siendo útil en Camboya.
Blog Rojo Cangrejo: nos encanta su sentido del humor.
Guías de viaje: tenemos varias, pero al final solemos tirar de información en internet, que suele estar más actualizada.

Datos prácticos:

Visado: hay de varios tipos de visado, según el tipo de viaje. Nosotros optamos por el visado de turista, que tramitamos directamente en el aeropuerto, al llegar. Se necesita validez del pasaporte de al menos 6 meses desde la llegada y una fotografía. Cuesta $30, en efectivo. Se puede renovar por otros 30 días más en el Departamento de Inmigración en Phnom Penh. También se puede tramitar por internet previo a la llegada. Consultar información actualizada y recomendaciones de viaje, información vacunas, etc, en la web del Ministerio de Exteriores.

Moneda: riel camboyano (KHR) y dolar americano. Se utilizan ambas monedas y los cajeros expenden cualquiera de las dos. Utilizan el cambio $1=4.000 KHR, por lo que los gastos pequeños es mejor pagarlos en rieles.

Home Chic Hotel: muy agradable y limpio. Nos movimos andando desde aquí a todos los puntos que visitamos. La piscina estaba impoluta y era un lujo darse un baño por la tarde, antes de que empezase la tormenta tropical diaria. Cenamos en el restaurante varios días. Cocinaban bien, a buen precio para la zona.

Entrada al Museo Nacional de Camboya: $5 (4,60€). Y 5 más si quieres audioguía.

Entrada al Palacio Real: 25.000 rieles (5,64€)

Autobús línea 3 del aeropuerto al centro: 1.500 rieles (0,34€) por trayecto. La parada está casi enfrente de la salida de llegadas internacional, junto a la valla del aeropuerto. Como tomamos 2 autobuses, nos costó 3.000 rieles en total por persona hasta el hotel. Menos de un euro.

8 comentarios :

  1. Cada destino es tanto o mas interesante que el anterior
    Poned alguna foto vuestra... Queremos veros

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    1. Gracias Anónimo. No ponemos fotos nuestras porque, como dice Miguel, se nos vería el truco, a no ser que hiciéramos mucho Photoshop ;-))

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  2. Qué ciudad tan bonita, la arquitectura del pais es de lo más detallista y lo tienen todo muy bien cuidado por lo que parece.
    Besossss.............

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    1. Los edificios principales sí están cuidados, Pauli, pero hay suciedad por todas partes. Tiran la basura al suelo. No está mal visto hacerlo, ni parece importarles demasiado vivir entre desperdicios. Sobre todo, muchas bolsas y botellas de plástico (estas últimas si las van recogiendo los que se dedican a venderlas después para su reciclado). Desde que entramos en China, este aspecto ha ido a peor y siendo Camboya el país más pobre de los visitados hasta ahora, ya hasta parece normal que ocurra.
      Besossss

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  3. Una arquitectura sencilla en comparación, un lugar agradable.
    Besos.....

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  4. Estupendo chicos, seguir así. Yo creo que no ponéis fotos vuestras porque hacéis el Blog desde casa, ja, ja. Un abrazo

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    1. jajaja, Miguel...sabes que si nos incluimos en la foto estropeamos el momento...quedan mejor asi...los selfies van en un pase diferente a este blog...Nos veremos a la vuelta, amigos.

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