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lunes, 11 de julio de 2016

Mokoros en el delta del Okawango

Día 10 de julio

Mujeres en mokoro en el Delta del Okawango
Temprano por la mañana salimos puntuales para realizar un paseo en mokoro por el Delta del Okavango y un bush walk, o paseo por una zona de matorral y arbustos dentro del delta. Esta es una de las actividades más populares cuando se visita Maun y su principal interés para nosotros es adentrarse un poco en el delta, relajarse y dejarse llevar en silencio por los remeros en estas embarcaciones típicas de la zona, apreciando la vegetación y la cantidad de vida que se desarrolla en este ecosistema tan particular.


Mokoros en el embarcadero
Mokoros en el embarcadero
Un mokoro es la canoa tradicional del Delta del Okavango que, gracias a su escaso calado, es perfecta para las aguas poco profundas del Delta, propulsada de pie en la popa y empujada con un palo, igual que las bateas inglesas. Antiguamente se fabricaban vaciando el tronco de un árbol de ébano o un árbol kigelia africana. Los mokoro modernos, sin embargo, se hacen cada vez más de fibra de vidrio y, de hecho, en uno de este material fue en el que hicimos nuestro paseo. Nos pareció que era un transporte muy ecológico, ya que no utiliza ningún tipo de combustible, no hace ruido y, aunque pueda parecer una “turistada”, los mokoros se utilizan en la vida diaria las personas que viven en esta zona. Hace muchos años también se utilizaban para cazar hipopótamos, por lo que estos aprendieron lo fácil que es volcar estas embarcaciones y ahora los remeros tienen mucho cuidado de no acercarse demasiado a ellos.

Niños atravesando la laguna en mokoro
Niños atravesando la laguna en mokoro
La excursión la contratamos el primer día que llegamos a Maun, ya que, tras comprobar lo disparado en precios de la oferta de nuestro hotel, salimos a investigar en la ciudad y comprobamos que la mejor oferta era la del Old Bridge Backpackers. Teníamos referencia de este camping de mochileros y mereció la pena darse un paseo por aquí, porque encontramos lo que buscábamos y, además, pudimos disfrutar del anochecer en su área común, al aire libre, con candiles sobre mesas de madera y la hoguera que no puede faltar en un campamento.

Starling Brillante Azul y Martín Pescador de Pied
Starling Brillante Azul y Martín Pescador de Pied
Llegamos temprano al Old Bridge Backpackers y nos entretuvimos viendo el amanecer y las aves del campamento, especialmente a un precioso starling brillante azul y a una pareja de martines pescadores de pied. Antes de salir, nos dieron nuestra caja metálica con el almuerzo que incluía la excursión y partimos en una camioneta de safari 4x4, como la que utilizamos en Chobe, y que parece ser uno de los vehículos más habituales para realizar actividades en esta zona. Tras una parada para recoger a una familia en un lodge de Maun, tomamos el camino de tierra que nos llevaría hasta el “mokoro poler”, el embarcadero de un pequeño asentamiento, con una zona de playa donde nos subiríamos a los mokoros. Siguiendo las instrucciones de Maureen, nuestra remera o puller, nos sentamos en el fondo de la canoa, sobre unos prácticos asientos que no eran más que la estructura de plástico de una silla sin brazos a la que habían quitado las patas. Esta misma silla sería la que utilizáramos en el almuerzo, ya que no está fijada a la barca y permite tener un asiendo allí donde lo necesites. Un pequeño empujón y comenzó la navegación.

Mokoro en el rio Okawango
La mañana era fría y con viento, por lo que, al principio, en la zona con más corriente, algunas gotas de agua salpicaban el interior, pero Maureen nos llevó con destreza hacia el brazo del río Okavango por el que llegaríamos, tras 1 hora de navegación, al área de tierra firme donde realizamos el paseo. Sólo se escuchaba el agua y a las aves que nos acompañaron todo el camino (cigüeñas, jaribúes africanos, martines pescadores, águilas pescadoras, etc.), silencio solo roto en los momentos en que l@s remer@s hablaban entre ellos. Nuevamente risas y buen ambiente, como siempre que tenemos oportunidad de compartir un momento con los botswanos.

Hipopotamos dentro de una laguna en el Okawango
Esta zona es un paraíso para muchas especies, ya que hay agua, vegetación y muy pocas personas viviendo en el interior del delta. Sólo éramos 3 mokoros los que seguíamos el mismo camino, unas veces adelantándose unos, otras adelantándose otros, a veces tocándose las canoas, a veces con una distancia considerable entre nosotros. La verdad es que no se nos hizo largo el paseo. Además, en un punto del recorrido, ya casi llegando a la zona donde desembarcaríamos, encontramos un grupo de hipopótamos dándose un baño en lo que podríamos llamar una piscina, ya que era un círculo de agua rodeado de vegetación baja. Estuvimos un rato observándoles a cierta distancia protegidos por esa misma vegetación para disimular la forma de los mokoros, y en silencio para no molestarles. Los hipopótamos son más peligrosos que los leones y el agua es un medio en el que se mueven con agilidad.

Una vez en tierra, antes de adentrarnos en la zona del paseo, nos informaron de las medidas de seguridad, sobre todo, no pararnos sin avisar, aunque fuera una parada corta, situándose un guía a la vanguardia del grupo (5 personas) y otro en la retaguardia. Casi todo el tiempo caminamos en fila india, por una estrecha senda de arena blanca, como la de la playa, que marcaba el camino a seguir (aunque a la vuelta no seguiríamos sendero alguno). Caminamos a buen paso y los guías nos fueron explicando de qué animales eran las madrigueras que iban apareciendo, así como a qué animal pertenecían las bostas que encontramos en nuestro camino.

Elefante pastando en isla dentro del delta del Okawango
Elefante macho joven pastando en la isla
Hicieron una mención especial a las enormes bostas de elefante, ya que explicaban una de las razones por las cuales son tan importantes en África estos animales: al tener una digestión muy pobre, no digieren todo lo que comen y muchas semillas quedan intactas; estas semillas son aprovechadas para comer por otros animales como los babuinos y también pueden germinar; además, los humanos las han utilizado tradicionalmente para hacer fuego y de esta manera ahuyentar a los mosquitos, al ser su humo un repelente natural.

Pareja de cebras observando nuestro Bushwalk
¿que estarán pensando de nosotros?
En la zona de matorral y arbusto por la que caminamos había muchas zonas negras, quemadas recientemente. Nos explicaron que se producían muchos fuegos por imprudencias y otros, los menos, de forma espontánea. La caminata duró más de 2 horas y, aunque al principio íbamos muy abrigados debido al frío de la mañana, poco a poco, nos fuimos quitando capas de ropa hasta quedarnos con una chaqueta ligera. Sobre el vestuario, comentaros que en el 4x4 y los trayectos por el río conviene ir abrigado y para el paseo, agradeceréis quitaros alguna capa de ropa, pero no aconsejamos pantalón corto, ya que en zonas de matorral os podéis arañar y, además, volveréis con las piernas llenas de polvo y ceniza negra. Calzado resistente es otra recomendación; nada de sandalias. También conviene proteger la cabeza del sol. Además, dos imprescindibles: repelente de mosquitos y crema solar. En este caso, del agua, no os tenéis que preocuparos porque nos dieron 2 litros de agua por persona al salir con el jeep. Pero si no, es otro imprescindible por supuesto.

Cebra adulta y joven, que tiene rayas claras
En el recorrido no vimos muchos animales. Sin embargo, vimos por primera vez un grupo de cebras, entre las que había una cría, con el pelaje en un tono más claro. Las rayas de su cuerpo son singulares, ya que cada ejemplar tiene una distribución única que hace que puedan distinguirse unas de otras (para observadores muy acostumbrados), como si fueran nuestras huellas dactilares. Observándolas de cerca, se aprecian al menos 3 colores, rayas muy oscuras, otras un poco más claras y un fondo color arena muy bonito. Esta combinación de colores les permite mimetizarse con la vegetación de la zona y protegerse de los depredadores (leones principalmente). Aparte de las cebras, corriendo delante nosotros, vimos un bushbuck que es un antílope complicado de ver. También varios elefantes solitarios, pero bastante más lejos que el otro día.

Pack de comida que nos ofrecieron en el OldBridge Backpackers
De vuelta donde habíamos arribado con los mokoros, teníamos preparadas nuestras latas de almuerzo sobre los asientos que habían situado en tierra. Un detalle agradable. Comimos con apetito, ya que la caminata había sido intensa y bebimos lo que quedaba de uno de los dos litros de agua que nos habían entregado. La comida fue sencilla pero sabrosa: una bolsa de cacahuetes salados, un sándwich redondo de pollo con ensalada de lechuga, un huevo duro, un postre lácteo y un plátano. Más que suficiente.


Regresamos en el mokoro a la playa y, en el camino de regreso, nos cruzamos con algún mokoro en el que estaban pescando dos mujeres y también con otros que no llevaban turistas, sino personas de la zona, incluidos unos niños que nos saludaron sonrientes. En la playa, en vez de montarnos en el 4x4 en el que vinimos, nos subimos en una lancha rápida y a toda velocidad, regresamos al Old Bridge Backpackers. Fue una experiencia divertida. No lo esperábamos. Íbamos delante, protegidos del viento, disfrutando de la velocidad y de los giros que inclinaban la barca. Un buen broche para la excursión por el río.

Nos acordamos de ti, África. Nos está gustando mucho esta parte del continente que te ha dado el nombre. Besos de tus tíos.



Decidimos cenar en el campamento, mientras intercambiábamos correos para pasarnos fotos entre los 5 del grupo y también, muy importante, intercambiando información sobre pasados y futuros destinos. Tres maestras españolas nos dieron información sobre Kenia y Tanzania que nos vendrán muy bien para nuestra siguiente etapa y nosotros les explicamos nuestra experiencia en las cataratas, Chobe y aquí en Maun. También intercambiamos información con un chico francés, enamorado de África, que viajaba sólo y conocía bien zonas que nos interesan.

Aprovechamos para reservar un sobrevuelo del delta para el día siguiente. Pero eso ya es otra historia ….


Podéis ver nuestro video de este paseo en mokoro y del sobrevuelo del delta en nuestro canal de YouTube.
Datos prácticos:
Paseo de 1 día en mokoro con caminata: 770 pulas por persona (63,93€). Hay también excursiones de 2 días, con pernocta en una isla del delta.
Nuestro alojamiento en Maun: Senthaga Guesthouse & Safaris. Un poco alejado del centro. No nos gustó la situación de la habitación que teníamos reservada y además nos la dieron sucia. Tras quejarnos, la limpiaron y nos cambiaron de habitación para los demás días y todo correcto desde entonces. Las excursiones que nos ofrecieron era muy, muy caras, asi que no contratamos nada con ellos. El wifi es bastante limitado en este hotel en cuanto hay muchos huespedes como hoy.

8 comentarios :

  1. África dice: "me ha encantado; ojalá estuvieramos allí; es tan bonito lo que estáis viendo... OJALÁ... BESOS TÍOS. MUACCCCCC, MUACCCC. Os quiero Tios"
    Le ha hecho mucha ilusión cuando se lo he leído.

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    1. Hola Pili. Seguro que cuando sea mayor tendrá la oprimidas de hacer este u otros viajes. Le encantará.
      Besos

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  2. Aiiii cuanta envidka sana rodea este blog, y cuanta felicidad por veros disfrutar así ya que os lo mereceis. Un abrazo. Roberto

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    1. Gracias Roberto. Estoy seguro que en algún momento podrás venir y disfrutar de estos lugares. Merece la pena salirse del circuito estándar de agencias de viakjes y vivirlo por libre. La experiencia es diferente. Espero que los apuntes que damos en el blog os sirvan en el futuro.
      Abrazos

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  3. Qué excursión mas bonita chicos. Qué tal la comida del país habéis probado algo?

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    1. Hola Pauli.
      La comida que nos dieron en esta excursión era más bien occidental, pero es que en general en Bostwana no hemos visto que coman diferente. Suelen comprar comida que preparan en los supermercados Spar o Soprite. Nosotros hemos hecho lo mismo y, la verdad, el pollo especiado acompañado de arroz o el estofado de carne estaban muy ricos. Suelen echarle picante o curry o tandori, recordando su pasado inglés. Pero no muy fuerte.
      Lo que échanos en falta es pescado. Tienen muy poco muy caro y lo normal es que tengan pescado seco en los puestos de la calle. Así que hemos cubierto nuestra ración con unas latas de atún de vitamina del súper.
      Esperamos comer pescado en Japón y Corea.

      Besos

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