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domingo, 6 de abril de 2014

Te Anau Glowworm Caves y Queenstown



Glowworm caves
Glowworm caves
Hoy hemos ido a ver la cueva de luciernagas (Glowworm cave) de Te Anau. Una de las experiencias más bónitas que hemos tenido en New Zealand. No hemos ido a las cuevas de Waitomo (en la Isla Norte) y que son probablemente mucho más conocidas y turísticas. Pero realmente, despues de contrastarlo con varios viajeros, estas no tienen nada que envidiar.

Vamos a contaros este día de viaje. Hemos pasado primero una agradable mañana en Te Anau visitando el zoo de aves de la ciudad. Podeis disfrutar y conocer a los takahes y pakekos (os ponemos una foto con las diferencias entre ellos por si teneis curiosidad porque a nosotros nos ha sido difícil distinguirlos en libertad); keas (dicen que el loro más inteligente de todos) y otras aves.

Takahe
 




Kea
Incluso tienen un pequeño buho y una lagartija verde brillante que es endémica de la zona.


A las 14:00h embarcamos en un jet foil de la compañia Real Journeys y cruzamos el lago Te Anau hasta su orilla occidental para ver las cuevas de luciérnagas (Glowworm caves).

Entramos agachados en la cueva, bajo una piedra enorme que casi bloquea la entrada (podeis ver una foto de esto en la página de la agencia del crucero), y remontamos una corriente de agua que horada la montaña formando en su camino bellas formaciones en la roca caliza. Mientras recorremos la cueva, entrando poco a poco en la montaña, ya vemos las primeras luciérnagas, pero todavía nos espera lo mejor. Al llegar a una zona más amplia, el guía nos hace subir a un pequeño bote y, en absoluta oscuridad y en silencio, navegamos en el río subterraneo por una zona llena de luciérnagas, formando dibujos en el techo de la cueva, tan cerca que podríamos tocarlas. ¡¡Parece una noche estrellada!!.

Al volver a la zona de entrada, en una de las casas de la entrada, nos explican qué son las Glowworm, que en realidad son larvas que están colgando del techo y que fabrican un hilo que brilla para atraer a otros insectos que serán su comida. Por eso, son bioluminiscentes. Interesante, pero no importa lo que sean. Ha sido un momento mágico para nosotros.

Una vez de vuelta al puerto de Te Anau, tomamos camino a Queenstown. Aunque son 286kms, llegamos en apenas 3 horas, casi solos por la carretera. El hotel, Central Ridge Hotel, correcto, baño amplio, todo muy limpio, cerca del puerto, donde está todo el ambiente. Nos atienden en la recepción unos chicos jóvenes amables, que más parecen estudiantes recién despertados que los típicos recepcionistas de hotel.


Una vez acomodados y refrescados, bajamos al puerto a dar una vuelta y cenar. Nos encontramos con un pueblecito lleno de ambiente, de casas de madera, restaurantes, bares y tiendas chulas. Vemos los antiguos juzgados, que ahora albergan un restaurante chic, pero conservan las 2 secuoyas gigantes que les regalaron desde EEUU en 1887 para que siguieran la tradición de tener estos árboles gigantes que dieran sombra a quienes esperaban justicia.

Cenamos bien en un restaurante cercano al puerto "The Pub on Wharf" , un plato regional, el Pork belly, una especie de redondo de cerdo con la piel crujiente y costillas, muy buenas y sabrosas, caramelizadas y adobadas con hinojo, lo que les daba un gusto diferente. Regado con 2 pintas de cerveza "Mac's Sassy Red" estupendas. Todo por $84.




Datos de interes:
Crucero para visitar las cuevas (RealJourneys) - Crucero TeAnau Gloworn Caves
Hotel Central Ridge Queenstown - Central Ridge Hotel

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