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sábado, 15 de julio de 2017

Fort Laramie y Parque Custer: Wild life at large!

Día 20 de abril

Hubo un tiempo, allá por los inicios del siglo XIX, en el que las praderas inmensas de EEUU eran territorios inexplorados para el hombre blanco. Sólo algunos tramperos y exploradores se internaban allá, intercambiando mercancías por pieles de bisonte con las tribus indias Lakota, Cheyenne y Arapahoe.

Fue en uno de esos lugares donde, en 1834, se construyó el primer "Fort Laramie", junto a la confluencia de los ríos Laramie y North Plate. Un lugar de intercambio comercial pacífico. No era un fuerte militar como, tal vez, hayáis imaginado.


Las caravanas de nuevos colonos, en su ruta a las tierras de la costa oeste, paraban en este puesto avanzado para reponer fuerzas y víveres. Los indios se acercaban para comerciar con las pieles de los animales que cazaban en el duro invierno. Los soldados se instalaban más como policías, que como fuerza militar. La vida en Fort Laramie no era violenta.

Cuartel de la Caballería

De hecho, el primer puesto no medía más de 35x25 metros, con el nombre de Fort Williams. Una pequeña casa rodeada de una empalizada de madera de álamo de cinco metros, construida por Robert Campbell y William Sublette como oficina de intercambio de pieles. Fue muy floreciente y rica hasta que Fort Platte, otro puesto de comercio, se estableció unos kilómetros más arriba del rio en 1841. Pese a ello, la importancia del sitio fue tal que incluso empresas privadas como Pony Express o la Compañía de Telégrafos tenían en este fuerte un puesto de recuperación y cambio de caballos.


El aspecto actual del fuerte es muy diferente a lo que esperábamos ver de un típico fuerte del oeste, que sí veriamos más adelante en Canadá. No tiene empalizadas porque no las tuvo realmente durante su historia. No hay torretas de vigilancia contra los indios, como veíamos en algunas películas del Oeste. Por el contrario, son varias casas muy pintonas alineadas alrededor de un espacio verde central cuadrado. Algunas, más o menos reconstruidas. La verdad es que nos recordaba más a una academia militar, tipo cuartel de West Point o a una pequeña ciudad.

En el recorrido por este lugar se pueden ver:

Cavalry Barracks: el cuartel de la caballería, con su zona de comedor y de dormitorios, totalmente ambientados con los diferentes trajes militares y el equipamiento. En este barracón tenían su propia cocina. Es el edificio más grande de este fuerte.


Burt House, casa del teniente coronel Andrew Burt que, con su esposa, vivieron entre 1887 y 1888.


Post Surgeon' Quarters, donde la familia del cirujano Louis Brechemin vivió de 1885 a 1889. En su interior se podían ver habitaciones, decoradas incluso con piano. Vida sofisticada para la época.


Old Bedlam, el edificio histórico documentado más antiguo de Wyoming. Está redecorado como dos partes diferentes: habitaciones de los oficiales solteros por un lado, y por otro, como la vivienda del general al mando con su mujer. Pero no se podía entrar a su interior.


Las reconstrucciones de las casas de los oficiales casados, con mobiliario de la época, y algunos nuevos habitantes en su exterior: los conejos.


Old Guardhouse, la cárcel, edificio de piedra donde se ejecutaban las penas de prisión para desertores y ladrones principalmente. Podía albergar hasta a 40 prisioneros.


El edificio donde se situaban el bar y la tienda.


En las inmediaciones, un poco más alejado, vimos las ruinas del hospital.

Los diferentes edificios tienen su explicación en pequeños paneles informativos por lo que el paseo es muy agradable. Aunque echábamos de menos a los indios😉


Estuvimos poco más de dos horas recorriendo el lugar. Íbamos a nuestro ritmo, ya que no había nadie más allí, aparte de un colegio que estaba realizando una visita teatralizada. Regresamos por la pequeña carretera de vuelta al pueblo del mismo nombre, Fort Laramie, pasando de nuevo junto al Old Army Bridge sobre el North Plate River, un precioso puente de hierro que es también Monumento Nacional, como vestigio de la ruta de Oregón que atravesaba por estos parajes hacia el fuerte.


Continuamos camino al norte, hacia Custer, tras tomar un sándwich. No queríamos llegar muy tarde. Habíamos recorrido ya 336 kilómetros y aún nos quedaban 270 kilómetros de viaje. Eso sí, en el camino tomamos varias carreteras secundarias para disfrutar del paisaje. Las vistas de las praderas y sus animales son increíbles. Y poco a poco nos íbamos acercando a las Black Hills donde se ubica el Custer State Park.


Este parque natural debe su nombre a George A. Custer, que comandó una expedición científica-militar a estas zonas dominadas por los tribus indias Sioux y Lakota. Pese a que encontraron oro en estas tierras, Custer se mostró más interesado en la belleza y abundancia de vida salvaje. Por eso este parque, creado en 1913, lleva su nombre.

Fue, de hecho, tras la declaración de Parque Natural cuando se empezaron a ver los primeros bisontes que ya podían estar aquí sin ser aniquilados. Teníamos muchas ganas de verlos y ¡vaya que si los vimos!

Estaban al lado de la carretera

Cuando llegábamos a la frontera del parque una señal en la carretera nos indicaba que condujésemos con precaución por que había "Wild Life. At Large". Ha sido el único sitio en todo nuestro recorrido por EEUU que la hemos visto, ni siquiera en Yellowstone había ese matiz. “At large”, ¡y tanto! En este parque la vida salvaje es muy abundante. Desde rebaños de bisontes paciendo al lado de la carretera, miles de perritos de las praderas, manadas de ciervos correteando, enormes pavos en plena época de celo mostrando sus bellos plumajes ... Un verdadero regalo para la vista en un atardecer precioso. Después de esto, cuando veíamos una señal de alerta de vida salvaje nos decíamos bromeando: si no pone at large, es que no es para tanto.

Estaban perdiendo su pelaje de invierno
Los perritos de las praderas se alzaban para otear en la distancia
Había muchos montones de tierra que eran parte del sistema de salidas de sus madrigueras
Los pavos eran enormes ...

Así que, al llegar a nuestro hotel en el pequeño pueblo de Custer, con cierto aire de pueblo típico del oeste, ya casi de noche, estábamos muy emocionados. Habíamos tenido en el mismo día momentos de sentir la historia del verdadero Oeste Americano con momentos de sentirnos en armonía con la naturaleza salvaje. Un día perfecto.


Por cierto, las tribus indias consideraban estas tierras como sagradas y pronto se enfrentaron con los blancos que se acercaban aquí en busca de oro destrozando todo a su paso para encontrarlo, sin respetar, ni la tierra, ni a los indios, ni a los tratados de paz en los que el gobierno prometía garantizar el derecho de los nativos americanos sobre este territorio frente a los colonos.
¡Hasta luego Yogui!

A la mañana siguiente continuaríamos para ver dos monumentos más que nos atraían mucho: Monte Rushmore y Devils Tower. Dos hitos de este viaje. ¿Os apuntáis a ver en la siguiente entrada estos escenarios de película?

Y no seáis tímidos, dejadnos comentarios 👍💬


Datos prácticos:

Cambio orientativo:
1 dólar = 0,9 euros. El uso de tarjeta está ampliamente extendido, aunque es muy frecuente que las tarjetas con Chip y Pin no se acepten si no tienen banda magnética.

Alojamiento en Custer: Bavarian Inn, un simpático hotel de ambientación al más puro estilo alemán de Baviera, junto a la carretera, pero en medio del bosque de las Black Hills. Tiene piscina cubierta de agua caliente que se agradece sobre todo en los duros y heladores días de invierno y un curioso desayuno de barra libre de Pancakes con el que volvimos a la infancia; vamos, que nos pusimos las botas como niños….

Transporte: aunque íbamos en coche de alquiler, para ir a Fort Laramie se puede ir en autobús desde Denver a la ciudad de Douglas  y desde allí en un transporte privado. Un poco complicado pero posible. OJO, no se debe confundir el pueblo de "Laramie" con el pueblo de "Fort Laramie", más al norte que es donde está este lugar.
Luego desde allí al pueblo de Custer, si no vais en coche, no hay más remedio que volver a Denver o a Cheyenne para tomar un autobús o un avión a Rapid City y, desde allí, un taxi a Custer.

Entrada a Fort Laramie National Historic Site: el coste de la entrada es de $20, aunque si llevas el pase anual de los parques nacionales, como era nuestro caso, está incluido. En el edificio de antigua comisaría se ha establecido el Centro de Visitantes que abre de 08:00 a 16:30h casi todo el año. El recorrido por los diversos edificios se puede hacer muy fácilmente siguiendo el mapa que te dan en dicho centro. Y si tienes suerte, lo mismo tienes explicaciones si coincides con un autobús escolar Más información en su sitio web

Entrada al Custer State Park: la carretera que atraviesa el parque es de uso gratuito y solo se debe pagar si se quiere viajar por la carretera denominada Needles y en algunas zonas del Parque. El coste es de $20 por vehículo para entrar a cualquier parque de Dakota de 1 a 7 días. Gratis si tienes el pase anual de parques nacionales. Más información en la web de parques del estado de Dakota del Sur.

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