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Paseando por las calles del Madrid Medieval

Paseo realizado el 16 de octubre



Un entrañable amigo, gran conocedor de las historias de la Villa y Corte de Madrid, nos ha ofrecido un paseo por el Madrid medieval. Un paseo que hemos iniciado a las 11 de la mañana en la Plaza de Oriente y que hemos acabado a las seis de la tarde en la entrada a la Plaza Mayor junto al Mercado de San Miguel, por supuesto, con una rica comida y alguna que otra parada de tapeo. Para hacer lo propio, hemos sacado fotos en tonos sepia, para darle un toque mas "histórico".

Como os decía, hemos iniciado el paseo en la Plaza de Oriente bajo la estatua de Felipe IV. Para los que no lo sepan, esta estatua es un prodigio de pintura, escultura e ingeniería. De la primera por que el boceto de la obra es obra de Velázquez. De la segunda, por que la obra fue realizada por el maestro Pietro Tacca. Y de la tercera, ya que está basada en un diseño del físico italiano Galileo y que permite que sea la primera obra escultórica de la epoca de un caballo alzado sobre sus dos patas.


Seguimos junto a la puerta del Palacio Real (o Palacio de Oriente), erigido sobre el antiguo Palacio de los Austrias. El palacio actual fue construido tras quemarse el anterior palacio de los Austrias en 1754 y con objeto de hacer un gran palacio que mostrara el poderío del imperio español en tiempos de Felipe V de Borbón. También la puerta de este palacio fue el origen de las revueltas de Madrid contra los franceses en 1802, aunque los madrileños fueron acorralados por las tropas francesas contra las puertas del palacio. Los días posteriores fueron días de persecución contra cualquier madrileñ@ que llevase cualquier objeto de ataque a ojos de las tropas francesas. Fruto de ello, por ejemplo, fue la ejecución de Manuela Malasaña por llevar unas tijeras siendo como era una modistilla.
 

Continuamos bordeando el palacio, pasando junto a la Catedral de la Almudena para bajar a las ruinas de la muralla medieval de Madrid. Construida en tiempos de los árabes, era uno de los elementos diferenciadores de Madrid. Desde aquí también se aprecia la diferencia de altura por donde corría el Arroyo de San Pedro, hoy Calle Segovia, y que separaba en esa época, la zona árabe (en la colina del palacio) con la zona cristiana (en lo que hoy es San Francisco y Vistillas), aunque al ser conquistada Madrid, las zonas se cambiaron. Es bastante curioso ver como los dos edificios que se adosan a la muralla, construidos en los años 50, lo hacen preservando aún en sus bajos (visibles al ir por la carretera de acceso a su parking) restos de la antigua muralla (podéis verlos sin problemas).

Un poco más adelante, pasando por debajo del Viaducto, hemos llegado a la Calle de la Villa, donde se ubicaba el Estudio Público de Humanidades, de Juan López de Hoyos, y donde estudió Cervantes.

Una pequeña subida por esta calle, con el adoquinado tradicional de las calles antiguas, para llegar a la Calle Mayor, no sin antes conocer una pequeña curiosidad: ¿sabéis qué significan estos pequeños cuadrados que de vez en cuando se ven en las paredes de los edificios antiguos?



Dichas placas fueron colocadas en el siglo XVIII para facilitar el cobro de impuestos de la Visita General de Regalía de Aposento, según la cual los ciudadanos de Madrid estaban obligados, según las condiciones de sus viviendas, a acoger a funcionarios de la Corte o a pagar los convenientes impuestos. Se decidió numerar cada manzana de Madrid, y dentro de ella cada casa, dando como resultado 557 manzanas y 7.049 casas . !Curiosamente con este sistema aparecían varios números 1 en la misma calle! En fin...

En la Calle Mayor, paramos a tomar una cerveza fresca de barril en un bar tradicional: Casa Ciriaco, donde nos hicieron notar que todos los establecimientos de Madrid con solera (anteriores a 1900) han sido adornados por el Ayuntamiento, en el suelo junto a la entrada, con una placa del genial dibujante Mingote indicando el año de su fundación.

Al salir, en dirección Plaza de la Villa, entramos por la calle de San Nicolás, y pasando por delante del restaurante Los Arrieros donde luego comeremos, llegamos a la Iglesia de San Nicolás de Bari, la más antigua de Madrid (posiblemente del siglo XII),  Aquí podéis ver la hermosa torre mudéjar.


Seguimos hasta la Plaza de Santiago, donde está la Real Iglesia de Santiago (y San Juan Bautista), inicio del Camino de Santiago en Madrid y antigua sede de los Caballeros de la Orden del mismo nombre. Y luego llegamos a la Plaza de Ramales, donde vimos el museo más raro que he visto nunca. Se pueden ver, si tenéis la suerte de que un amable vecino os abra la puerta del Parking de Residentes (si, habéis leido bien) un pequeño museo de objetos encontrados en la excavación de la plaza para la construcción del susodicho parking. En la superficie, lo que parecen bancos son en realidad representaciones de diferentes muros de la iglesia, que aparece dibujada en planta sobre el pavimento.

Y con esto, nos fuimos a comer al Restaurante Los Arrieros. Un menu de degustación (para dos personas) por 37€ cada uno, con 8 platos de entrantes y un segundo generoso, con vino tinto joven de Ribera del Duero, es suficiente para que coman tranquilamente 3 ó 4 personas. Aunque este PeixeViajero y un amigo se lo comieron ellos solitos. Teníamos hambre tras la marcha. Y el Lomo de Corzo que elegimos de segundo estaba sensacional.


Olmedo. Villa del caballero.

Viaje realizado el 3 de septiembre de 2010 y el 2 de septiembre de 2011

A sólo una hora y media de viaje de la capital de España, se encuentra este pequeño pueblo con una larga historia y patria del famoso "Caballero de Olmedo", ilustre protagonista de la obra del mismo nombre escrita por Lope de Vega. Ideal para una escapada de fin de semana. O para dos, como nos ha ocurrido a nosotros.

Monasterios pintados de Bucovina - Moldavia

Viaje realizado del 9 de agosto de 2011

Tomando como base el pueblo de Vama y alojándonos en el peor hotel de todos los que hemos estado en Rumanía (Hotel Villa Excelsior) comenzamos la ruta de los monasterios de Bucovina, patrimonio de la Humanidad en el catalogo de la Unesco.

Monasterio Voronet (1487)


Monasterio Voronet

Desde fuera no parecía que fuera gran cosa, con un muro de protección muy alto que no deja ver el interior, aunque como habíamos visto fotos y leído sobre él, sabíamos que es uno de los monasterios imprescindibles de la zona. Llegamos tan temprano por la mañana que ni siquiera estaba la monja que vendía las entradas, pero como la puerta estaba abierta, entramos al jardín y allí estaba la iglesia, completamente cubierta de frescos en los que predomina en color azul. En su origen, el azul era tan intenso, que a este tono concreto de azul se le llamó en Rumanía "azul Voronet". Los frescos cuentan las historias del viejo testamento y parece que se hicieron para explicar las escrituras a los soldados porque estos eran analfabetos. Un buen amigo hizo el símil de los juglares que cantaban la historia que contaban apoyándose en viñetas dibujadas en una tela y tiene razón, es eso, pero a lo grande, en los muros de unas iglesias que ya de por si merecen la pena ser vistas.

Dentro, los suelos del interior de la iglesia están cubiertos de alfombras y estaba una monjita pasando la aspiradora, preparándolo todo para la llegada de los visitantes. En el interior, paredes y techos también están cubiertos de frescos, haciendo referencia al santo de cada monasterio. Un poco oscuro con la falta de lamparas y solo la luz de las primeras horas del día.

Monasterio Voronet, mural pintado

Precio de la entrada: 3 Lei por persona y 6 Lei más para poder hacer fotos del exterior (los 10 Lei que se pagan por hacer vídeo nosotros no lo necesitamos).  En ningún monasterio está permitido hacer fotos o vídeo dentro de las iglesias, aunque siempre hay alguien que se salta las normas, claro.

En la misma entrada donde se compran las entradas hay también una pequeña tienda de recuerdos, principalmente motivos religiosos ortodoxos para los fieles, pero también unos huevos de gallina pintados a mano que nos gustaron especialmente y que te los venden protegidos en unos estuches de plástico tipo tartera en grupos de 4,6 u 8, muy convenientes para meter luego en la maleta.


 Monasterio de Humor (1530)

Torre del Monasterio Humor

Monasterio Humor, Bucovina


Monasterio Humor, muro pintado

Cerca de Voronet se encuentra el monasterio de Humor, similar en el exterior pero con una torre de defensa con techos de madera que también se puede visitar y desde la que se ve una imagen diferente del jardín, que no del monasterio porque lo tapan unos arboles muy convenientemente plantados. Humor y Moldovita han sido los que más nos han gustado. El jardín está muy cuidado y ese día estaba lleno de flores. El color de los frescos de la iglesia también era espectacular, con un mayor tono de rojos. en sus paredes.

Precio de entrada: 3 Lei por persona y 6 Lei para fotos.


Monasterio Moldovita (1532)


Monasterio Moldovita, puerta de entrada

Monasterio Moldovita, muro pintado


Nos recibió con una impresionante puerta de entrada, casi como una fortaleza, que da paso a un gran jardín donde, además de la iglesia en la que predominan los tonos amarillos en las pinturas, estaba un pequeño museo con los restos encontrados y objetos antiguos de la iglesia, incluido el trono original del príncipe Petru Rares. A la entrada, de este museo, el busto de Petru Rares recibe a los visitantes. Y, por supuesto, una monjita ortodoxa, con su cofia y vestido, todo de negro, vigilando que no se toquen los objetos y, sobre todo, que no se saquen fotos si no tienes el correspondiente permiso de los 6 Lei.

Precio de entrada: 3 Lei por persona y 6 Lei para fotos en el exterior.



Monasterio Sucevita (1583)


Monasterio Sucevita


Después de una carretera entre verdes campos y bosques cubriendo la montaña, con preciosas vistas, llegamos a Sucevita, en donde nos hemos encontrado por primera vez en toda Rumanía con un autobús de japoneses!!! Nos había parecido raro que no hubiésemos encontrado ningún tour internacional organizado en ninguno de los monasterios. Y es que el turismo internacional aún no ha descubierto de modo masivo estas joyas de la arquitectura religiosa medieval.

Sucevita es un complejo completamente amurallado con torres defensivas en cada extremo del recinto rectangular, rodeando la iglesia central. Pero en conjunto, pese a estar en un paisaje bajo una colina muy verde, resulta frío.


La iglesia tiene una de sus paredes exteriores sin pintar, la cara oeste, sin razón conocida. Los colores que predominan son el rojo y el verde. Y en el interior se están haciendo labores de restauración de los frescos, como,ocurre en los otros monasterios también, por lo que no se pueden ver en su totalidad. Pero pudimos comprobar la minuciosidad y delicadeza con que los jóvenes restauradores están realizando su trabajo, volviendo a dar el color con pinceles muy finos en aquellas zonas que lo habían perdido.

Precio de entrada: 3 Lei por persona y 6 Lei de foto exterior.

Hay un restaurante en la colina de enfrente, al que merece la pena subir para tener una panorámica distinta (y el menú del restaurante no esta mal). Restaurante Hotel Cabanita.


Monasterio Dragormina (1609)


Un poco más alejado de la ruta, a 10 kms al noreste de Suceava, este monasterio está en plena fase de restauración de su muralla de defensa que tiene más de 10 metros de altura. La entrada es mucho más elegante, con un puente levadizo y un pasillo de piedra. Por fuera parece más un castillo que un monasterio. Y como está en obras, dejamos el coche en la fachada posterior, donde una pequeña puerta nos confunde y, al entrar, nos encontramos en un pasillo interior que da acceso a las cocinas...evidentemente, no era la entrada que buscábamos.

Monasterio Dragormina

Monasterio Dragormina, puerta de entrada

Dentro del monasterio hay un museo donde está el tesoro de Dragormina: varios ejemplares de biblias escritas en el siglo XVII y una vela profusamente decorada por el obispo Crimca. Pese a preguntar dos veces a la monja que nos había vendido las entradas al monasterio, tuvimos que dar varias vueltas para finalmente identificar la puerta, subiendo unas escaleras de piedra a la derecha de la entrada al recinto, que deja paso a la sala del museo. La luz se va iluminando según vas andando por las vitrinas. Muy ecológico.

Dos cosas a destacar en la iglesia: un cordón de piedra que simboliza la breve unidad de la nación de Valaquia, Moldavia y Transilvania; y su torre, que con 42 m. de altura, se convierte en la más alta de Bucovina.

Si podéis, cruzar con el coche al otro lado del pequeño estanque que hace el rio para ver el monasterio con mayor perspectiva. Creo que merece la pena.

Precio de entrada: 3 Lei por persona y los 6 Lei de foto exterior.


Hay otros monasterios en la zona, pero no teníamos más tiempo y después de 300 km. en un recorrido casi circular estábamos ya algo cansados, pero muy contentos de haber tenido la oportunidad de contemplar estas maravillas de nuestra historia.

Entradas de interés:
Monasterio de Voronet - http://www.viajes-rumania.com/monasterio_voronet.html
Monasterio de Humor - http://www.viajes-rumania.com/monasterio_humor.html
Monasterio de Moldovita - http://www.viajes-rumania.com/monasterio_moldovita.html
Monasterio de Sucevita - http://www.viajes-rumania.com/monasterio_sucevita.html
Bucovina - http://es.wikipedia.org/wiki/Bucovina
Monasterios Pintados de Bucovina - http://whc.unesco.org/en/list/598